Las 7 claves que me permitieron viajar a Marruecos con 200 euros de presupuesto.

Viajar a Marruecos barato

 

A principios de octubre de 2015 compartí con uno de mis mejores amigos uno de los viajes más completos que haya podido realizar.

No disponíamos de más de una semana de viaje, ¡pero vaya semana! Hasta entonces no era consciente de lo bien que podía llegar a aprovecharse un período de tiempo tan reducido.

Semanas antes del viaje, mi amigo Migue y yo nos propusimos el reto de pasar una semana en el sur de Marruecos con un presupuesto de 200 euros. Todo el mundo sabe que Marruecos es barato, ¿pero tanto cómo para recorrerlo con tan sólo 200 euros?

Si dividimos 200 euros entre 7 días nos sale un resultado de 28,50 euros diarios. Ese dinero en teoría debería ser más que suficiente para pagar los gastos diarios de alojamiento y comida, ¿no crees? Sin embargo, esas no han sido las únicas variables que hemos incluido en en nuestra plantilla de gastos de viaje.

En el presupuesto de 200 euros hay que incluir:

  • Transporte internacional (Vuelos y desplazamientos hasta aeropuertos), nacional y local.
  • Alojamiento
  • Comidas
  • Actividades (entradas a monumentos y excursiones al desierto)
  • Gastos variables
  • Gastos fijos

Si queríamos lograr el reto de pasar una semana en Marruecos con 200 euros, era esencial que llevásemos un control exhaustivo sobre nuestro gasto diario.

¿Quieres saber cómo tú también puedes administrar eficientemente tus gastos de viaje? Te recomiendo que leas entonces este artículo que escribí hace poco:

Ahora bien, vamos al tema. Viajar a Marruecos barato es posible y aquí te muestro cómo me lo monté.

A lo largo de nuestro viaje se dieron una serie de factores clave que, de habernos saltado alguno de ellos, nos habría sido imposible completar el viaje con un presupuesto tan bajo.

 

Estoy organizando expediciones en grupo al desierto. Un programa formativo de 10 días en el que tendrás la oportunidad de compartir una aventura conmigo y otros 9 viajeros, realizando retos y dinámicas de grupo que te harán salir de tu zona de confort, y aprendiendo todos lo relativo a viajar por libre.

 

 

1 | Un vuelo tirado de precio

Gracias a nuestra flexibilidad de viaje, encontramos un vuelo con conexión Madrid-Marrakech por el irrisorio precio de 47 euros ida y vuelta.

Era la oportunidad perfecta.

Pese a vivir en Granada, seguía siendo más que rentable desplazarse hasta Madrid con tal de reducir al mínimo nuestros gastos de desplazamiento.

Sin embargo, estos gastos no se redujeron únicamente al vuelo. Había que tener en cuenta nuestro viaje a Madrid y el desplazamiento al aeropuerto. Por tanto, el gasto fijo total que tuvimos en desplazamientos quedaría así:

  • Vuelo Madrid-Marrakech: 47 euros ida y vuelta
  • Viaje desde Granada a Madrid en Amovens: 30 euros ida y vuelta
  • Desplazamientos Madrid-Aeropuerto en metro: 10 euros ida y vuelta.

Gasto total en desplazamientos = 87 euros ida y vuelta

Presupuesto total  – Gasto en desplazamientos =  200 – 87 = 113 euros

113 euros para toda la semana. ¡Había que apretarse el cinturón!

No hay duda que encontrar un vuelo tan económico fue uno de los pilares clave de nuestro viaje.

¿Quieres saber cómo lo encontramos? Échale un ojo a mi e-Book «El arte de encontrar vuelos baratos», puedes descargarlo gratis aquí.

 

2 | Nuestro alojamiento en Marrakech

Junto con el vuelo, las dos primeras noches en Marrakech eran las únicas cosas que habíamos reservado por anticipado.

No me gusta reservar mas allá de la primera y segunda noche. La razón es simple: si no termina de convencerme el alojamiento a mi llegada tengo la flexibilidad de «mudarme» a otro lugar sin el compromiso de haber reservado por varios días.

Sin embargo, tuvimos la suerte de alojarnos en uno de los mejores hostels de Marrakech: el Hostel Rainbow.

Podría decir que pagar únicamente 5 euros por noche en una habitación compartida fue lo mejor, pero estaría mintiéndote.

Muchas veces tenemos el concepto de que algo barato acabará saliendo caro, aunque en nuestro caso destrozamos esta hipótesis por completo.

Pietro y Mohamed, los dos chicos encargados de llevar el hostel, fueron claves. No pudieron darnos un mejor trato.

No sólo compartimos buenos momentos durante nuestra estancia, sino también a la vuelta. A nuestro regreso del desierto enfermé y pasé mis últimas horas de viaje vomitando. Regresamos al hostel sin reserva y rápidamente nos prepararon una habitación y té.

Habíamos llegado sin reserva, pues el autobús llegó a Marrakech a las 8 de la mañana. Estuvimos descansando hasta las 2 de la tarde, hora a la que tocaba coger el vuelo de vuelta. En lugar de cobrarnos el precio de la habitación normal, tan sólo nos pidieron la mitad (2 euros).

Les estaré eternamente agradecidos por ese trato tan personal y familiar. ¡Sois grandes!

 

3 | Viaje en carretera compartido

Llegó el momento de la aventura, ¡y de qué manera!

Horas antes de la salida de nuestro vuelo en Madrid, conocimos a dos chicos de Salamanca en el Burger King de Barajas.

Quien nos iba a decir en aquel momento que íbamos a compartir tan inolvidables momentos juntos.

Charlando sobre los planes de viaje, coincidió que nuestro itinerario era parecido: pasar las dos primeras noches en Marrakech y luego poner rumbo al desierto.

Anselmo, el hermano mayor, ya contaba con numerosos visados marroquíes en su pasaporte. Ahora le tocaba compartir aventura con su hermano menor, Alberto. Ellos contaban con unos días más de viaje que nosotros, pero el plan era similar:

Alquilar un coche y pasar dos días de viaje en carretera hasta llegar a Merzouga, la primera cara del desierto, visitando algunas ciudades por el camino.

En cuanto nos contaron el plan, no dudamos y preguntamos si era posible que les acompañásemos en su ruta.

Intercambiamos teléfonos y volvimos a quedar en Marrakech. Tras una cena y un par de tés, aceptaron llevarnos con ellos de manera totalmente gratuita. 

Ya les habíamos hablado sobre nuestro reto, por lo que sabían nuestra limitación de presupuesto.

A cambio, nos comprometimos a invitarles a unos cuantos tés y una buena comida. ¿Qué menos podíamos hacer?

El viaje en carretera en desierto duró dos días, descubriendo en el camino lugares fascinantes.

Ya te contaré los detalles en el artículo de la semana que viene.

Ahora me dirás que tuvimos suerte.

No te lo voy a negar, no sólo tuvimos suerte. ¡Nos tocó la lotería!

Pero tengo que decirte una cosa. Si la suerte existe, no va a llegar a ti por su propio pie. Hay que salir a buscarla.

De ahí que siempre predique sobre la importancia de conocer gente nueva y hablar con todo el mundo durante tu viaje. ¡Nunca sabes cómo puede acabar la cosa!

Aprovecho este momento para agradecer públicamente a Anselmo y Alberto por todo lo que hicieron por nosotros. Sin ellos este viaje no habría sido tan épico. ¡Gracias!

Marruecos en coche

Comenzando nuestro viaje en carretera hacia el desierto

 

4 | Comer bueno, barato y beber poco

Ya me habían contado que Marruecos es un lugar donde puedes comer muy bien a un precio realmente económico. Pero como todo en esta vida, siempre es mejor comprobarlo de primera mano.

En Marrakech, podías encontrar completísimos menús por un puñado de Dirhams.

Una de nuestras mejores comidas fue en Marrakech. Preguntamos a los chicos del Hostel Rainbow por un sitio bueno y barato para comer y he de decir que acertaron.

El Snack Toubkal, ubicado en una de las esquinas de la plaza de Yamaa el Fna, fue el lugar donde nos pegamos nuestro primer festín. Un menú de lo más completo por tan sólo 4,50 euros.

Durante nuestro viaje tratamos de probar tanta variedad gastronómica como nuestro presupuesto nos permitiera. Te dejo algunos ejemplos gastronómicos y sus precios:

  • Ensalada marroquí: parecida a la pipirrana andaluza pero con el característico toque a especias marroquíes. Precio = 1 euro
  • Tajín de pollo o cordero: Lo que más veces comimos. Verdura, patatas y carne. Todo ello cocinado sobre fuego directo en el interior del Tajin. Precio = Entre 2 y 3 euros.
  • Sopa marroquí: Todas las que probé estaban deliciosas. Iban acompañadas de verdura y fideos, así como de su particular toque de especias. Precio = 1 euro
  • Pan marroquí: si no me comí unos 15 o 20 panes durante el viaje, no me comí ninguno. Comíamos pan con todo. También hay que decir a veces nuestro almuerzo se reducía a un pan abierto con quesitos untados. Si un día nos pegábamos una buena comida, al día siguiente reducíamos gasto. ¡No había otra!
  • Cuscús de pollo: Fue la cena de nuestra última noche en Marrakech. Si tienes pensado comer Cuscús y viajas acompañado, te recomiendo que pidas uno y ya, si os quedáis con hambre, pidas el segundo. ¡Las raciones suelen ser bastante generosas! Precio = Entre  2 y 3 euros
  • Té marroquí: el té se bebe a todas horas. La imposibilidad de bebernos una cerveza (únicamente podías encontrar alcohol en cadenas hoteleras y a precios desorbitados), hizo que terminásemos cogiendo el gustillo al té marroquí. ¡Riquísimo!

Y básicamente este sería el resumen alimenticio durante nuestra semana en Marruecos. Hambre no pasamos y acabamos bastante contentos con los platos degustados, todo hay que decirlo.

Tengo que destacar que el hecho de no haber bebido nada de alcohol durante el viaje ha sido un punto a favor de la consecución del reto. Seguro que más de alguna birra habría caído a lo largo del día, por lo que de haber tenido la facilidad de encontrar cervezas baratas habríamos tenido muchas más dificultades de conseguir el reto 😛

Cena en Marrakech

Una potente cena de Cuscús, brochetas, sopa y ensalada marroquí.

 

5 | Alojarnos en casa de una familia bereber

Antes del viaje contacté con amigos y conocidos que ya habían viajado por el sur de Marruecos para que me contaran sus impresiones y me dieran alguna que otra recomendación.

Mi amigo Javi, quien había estado viajando varios meses por Marruecos meses atrás, me puso en contacto con Moha, un chico bereber residente del desierto. Javi pasó varios días alojándose en su casa junto a su familia haciendo Couchsurfing. Me habló maravillas de él y me pasó su contacto.

Gracias a Javi pudimos quedar con Moha a nuestra llegada al desierto. Él y su familia viven en Hassi Labiad, un pequeño pueblo de unas 200 familias localizado a un par de kilómetros de Merzouga.

Moha nos recogió y acogió en su casa la primera noche, donde vivía con su madre, hermana y cuñado.

Lo que no te he contado es que Moha también era el encargado de organizar excursiones al desierto. Trabajaba junto a otro chico, Hassan, con quien realizamos nuestra escapada nocturna al desierto justo al día siguiente.

Cena con nuestro amigo Moha

Primera noche en el desierto. Cenando con Moha y su familia.

6 | Excursión económica al desierto

Al día siguiente tocaba realizar la escapada al desierto. Salimos de Hassi Labiad a eso de las 6 de la tarde en camello con la intención de llegar al campamento con la puesta de sol, a eso de las 7.

La excursión fue de lo más completa. Por tan sólo 35 euros por persona hicimos:

  • Paseo de una hora en camello. Adentrarse poco a poco en el desierto e ir viendo como va cayendo el sol es algo increíble. La sensación de libertad que tienes en ese momento es única.
  • Noche en una Jaima. Teníamos el campamento sólo para nosotros. Sacamos los colchones al exterior de la tienda y disfrutamos de la noche más estrellada que hasta entonces habíamos tenido la suerte de ver.
  • Cena en el campamento. Moha y Hassan nos prepararon un verdadero festín. Una sopa marroquí acompañada de un Tajín de pollo que bien podía alimentar a toda una familia.
  • Amanecer. A eso de las 6:30 de la mañana nos despertaron para que pudiéramos disfrutar del amanecer desde lo alto de una duna. Sin duda un momento que quedará por siempre grabado en mi retina.
  • Regreso en camello. 

En un futuro artículo te contaré cómo tú también puedes organizar tu propia excursión al desierto por libre. Ten en cuenta que este tipo de actividades suelen organizarse con salidas desde Fez o Marrakech y te digo desde ya que el precio no va a bajar de los 100 euros.

Paseo en camello

 

7 | Autostop en el desierto

Era nuestro penúltimo día de viaje. Estábamos apunto de sobrepasar la barrera de los 200 euros, por lo que si queríamos lograr el reto era esencial que redujésemos todos los costes posibles.

Para regresar a Marrakech, habíamos reservado un autobús de vuelta que partía desde Rissani, una pequeña ciudad a 35 kilómetros de distancia de Hassi Labiad, lugar donde nos encontrábamos.

Moha nos dijo que la mejor opción era compartir un taxi con otros viajeros. Cuando hay viajeros, claro está…

De lo contrario el taxi nos costaría unos 20 euros.

No podíamos permitirnos ese lujo. Lo estábamos haciendo muy bien durante nuestro viaje como para lanzar el reto por la borda en última instancia.

¿Qué hicimos? Pues como no, sacar dedo.

Durante nuestro viaje de ida en carretera habíamos podido observar como el autostop era una práctica común en Marruecos. Todo el mundo lo hacía, desde trabajadores que habían concluido su jornada laboral hasta niños que justo acababan de terminar sus clases.

Nosotros no íbamos a ser menos.

El cuarto o quinto coche que pasó fue quien nos recogió y llevo. Bueno, tengo que decir que tan sólo pasaron cuatro coches en una hora, por lo que tuvimos que pasar un ratito esperando en el arcén.

¿Cuál fue nuestra sorpresa? Quienes nos recogieron.

Una chica de unos 26-27 años acompañada de su madre.

Para que veas cómo son los prejuicios. ¿En serio te imaginas que aquí, en España, una joven chica y su madre van a recoger a dos chicos con un turbante bereber en la cabeza? Ni por asomo.

 

Reto Marruecos con 200 euros superado

Pese a la dificultad del asunto finalmente logramos realizar el viaje con 200 euros.

Contábamos con reservas, por lo que en caso de no haberlo conseguido no habríamos tenido problema alguno. Era más una cuestión personal que de auténtica necesidad.

Aunque parezca paradójico, el haber viajado con tan bajo presupuesto nos ha permitido vivir aventuras que el dinero no habría podido comprar.

¿Quién dijo que viajar era caro? 200 euros es lo que perfectamente te puede costar un vuelo no tan bien planificado por Europa. Un fin de semana fuera de tu ciudad con amigos puede salirte por el mismo precio.

¿Cuáles son tus excusas? ¿En serio crees que no eres capaz de ahorrar ese dinero en pocos meses?

Viajar es una cuestión de actitud, no de dinero.

En el artículo de la semana que viene te contaré los detalles del viaje. Te vendrá de escándalo si estás planeando una escapada por el sur de Marruecos 🙂

 


 

¡Ahora es tu turno!

¿Cuál ha sido el viaje que mejor te ha salido de precio?

¿Tú también has viajado por Marruecos? ¿Cuánto presupuesto necesitaste?

¡Cuéntamelo en los comentarios!

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¡Que tengas una gran semana!

Un abrazo,

Oliver.-

 

 

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