¿Cuánto te pagaron por renunciar a tu libertad?

Tu Libertad

 

El fin de semana se encuentra a la vuelta de la esquina. Muy pronto estarás disfrutando, como cada semana, de tu tiempo sagrado. Esas horas de descanso que tanto trabajo te han costado conseguir.

Sales a tomar unas birras con tus amigos como cada sábado. Pero esta vez no estáis solos. Marta y Carlos, amigos desde la universidad de tu colega Juan, se han apuntado al plan nocturno.

Un par de tragos de cerveza han sido suficientes para que todas las miradas estuvieran dirigidas a vuestros nuevos amigos. Marta y Carlos acaban de regresar de su gran viaje recorriendo Sudamérica. Sin buscarlo ni pretenderlo, ya se han convertido en el centro de atención.

Al parecer, hoy no solo hablaremos sobre política o sobre los problemas laborales de cada uno.

Llega el domingo. Enciendes la tele y ves que están emitiendo ‘Planeta Calleja’, ese programa en el que Jesús recorre exóticos lugares del mundo acompañado de personajes famosos.

«Qué pasada Machu Picchu, algún día tengo que ir», te dices a ti mismo.

Haces zapping y te topas con Frank Cuesta dándole besos en la nuca a una King Cobra.

«¡Ese tío está como una puta cabra! Eso sí, menuda maravilla de paisajes tiene Tailandia».

Apagas la tele y te vas a la cama con mal sabor de boca pensando en el madrugón que tendrás que pegarte mañana y empiezas a contar las horas que faltan para volver a acariciar el viernes.

Cierras la jornada maldiciéndote a ti mismo por no ser millonario y no ser capaz de vivir la vida que verdaderamente sueñas.

 

Tu relación con el tiempo

Vivimos en un mundo en el que todas nuestras decisiones y acciones giran alrededor de un único factor: el dinero.

Pero hay algo mucho más importante y valioso que el número de cifras de tu cuenta bancaria. Algo que no se puede comprar, pero sí vender.

Ese elemento que la vida nos proporciona desde el preciso momento en que nacemos, pero del que poco a poco nos vamos olvidando conforme avanzan los años.

Sí, ya sabes a qué me refiero. El tiempo. TU preciado tiempo.

Pasamos los días esperando el fin de semana, los meses esperando el verano, y los años esperando una prometida jubilación que no siempre llega a tiempo.

A la hora de vivir nuevas experiencias y romper con la rutina, nos ponemos la siempre válida excusa de no tener tiempo para hacerlo. Pero, ¿es esto realmente cierto?

Y hablo de tiempo, que no de dinero, porque en la mayoría de casos es lo primero lo que invertimos para conseguir un poco de lo segundo, lo cual, deja en evidencia el valor de uno sobre el otro.

 

Tu libertad

Disfrutando de mi Libertad, un martes cualquiera, en una Masia Gerundense.

 

Si estás cansado de repetirte una y otra vez eso de ‘no tengo tiempo’, es momento de que empieces a reflexionar acerca de si estás invirtiendo tus horas de vida donde realmente deseas.

Una gran porción de tu tiempo seguramente vaya destinada a tu empleo, o a adquirir los conocimientos que luego te permitan obtener un empleo en el futuro.

Hasta ahí todo correcto. El problema viene cuando no se tiene muy claro el por qué se hace.

Muchas personas trabajan con la única ambición de pagar sus facturas a final de mes. No importa que dispongan de un sueldo de 600 euros o de 6.000, el objetivo final es el mismo. O mejor dicho, no cuentan con un objetivo.

Unos gastan el dinero en comer en el bar de al lado de casa y otros en el restaurante más caro de la ciudad. Unos hipotecan su humilde apartamento y otros su lujoso chalet en primera línea de playa.

Unos más ricos de cartera que otros, pero pobres de tiempo por igual.

Ninguno de ellos conoce el verdadero significado de la Libertad. De disponer de la fuerza más poderosa de todas, esa que te convierte en super héroe y te hace sentirte el rey del mundo.

Cuando domas al tiempo, conquistas el universo.

 

El miedo a ser libre

Una persona española cuenta por derecho con 30 días naturales de vacaciones pagadas al año.

Esto, teniendo en cuenta que la vida profesional media es de 40 años, se traduciría en 1200 días (o 3 años y poco) en los que seríamos plenamente libres de hacer aquello que verdaderamente deseamos, séase recorrer el mundo, tocar la flauta travesera o disfrutar de tus paseos matutinos por la playa junto a tu pareja y tu perro.

Y siéntete afortunado si al igual que yo eres español, ya que en otros países como por ejemplo, Estados Unidos, el tiempo vacacional se reduce a la mitad o incluso a una cuarta parte.

¿Cuál es el problema? Que por desgracia ese tiempo viene empaquetado en pequeñas cajitas que, como mucho, te permiten probar esa sensación de Libertad de la que hablo durante un corto período de tiempo al que catalogamos como vacaciones.

Te presentan tu Libertad en bandeja, para quitártela en el momento que te das cuenta del enorme poder que supone.

Nos quejamos de que las vacaciones fueron muy cortas con la misma decepción con la que despedimos el domingo. Agachamos la cabeza y nos autoconvencemos de que no hay otra manera. Que ese ese el único camino a seguir.

Pero sí que hay otro camino, infinidad de ellos, solo que nuestra visión no nos permite verlos, por miedo:

  • A ser verdaderamente libres. Dueños de nuestro tiempo.
  • A tomar la pastilla roja y no la azul.
  • A hacer clic en el botón de reset y olvidarnos de todo el código que nos han ido programando en nuestro cerebro.
  • A dejar de vivir en piloto automático y empezar a tomar las riendas de nuestra vida.
  • A ser los únicos dueños de nuestras decisiones.
  • A dejar de engañarnos con que los sueños solo se cumplen cuando te toca la loteria.

Es totalmente normal que tengamos miedo. Nacemos con un manual de instrucciones bajo el brazo que nos indica cómo vivir cada etapa de nuestra vida, paso a paso.

El simple hecho de creerte que vivir de otra forma es posible asusta. De repente, ves que el sendero que creías como único se bifurca hacia miles de direcciones y te das cuenta de que todas ellas son perfectamente transitables.

Entonces surge otro miedo. El miedo de no saber qué camino escoger.

Lo fácil es continuar por el sendero conocido, bien asfaltado e iluminado, evitando a toda costa los nuevos retos que suponen las opciones B, C, D o X.

Nos acostumbran a vivir con pocas opciones. Tu familia, tus amigos, tus conocidos, todos te dicen cuál es el siguiente paso a dar e intentan asustarte con todos los peligros que te acecharán si finalmente decides apagar el piloto automático.

Curioso que te lo digan quienes precisamente nunca se atrevieron a desconectarlo.

El miedo al que dirán hace su puesta en escena.

Quedan a la espera de que algo falle en tu improvisado plan para venir a recordarte que un día te advirtieron. Pero en realidad quedan expectantes, envidiosos porque tú te atreviste y ellos no.

Para luego descubrir que finalmente sí que pudiste y que todo salió estrepitosamente bien. Y entonces, te dirán que fue todo una cuestión de suerte, y volverán a agachar la cabeza.

 

El verdadero precio de tu Libertad

Estoy convencido de que muchas personas, que evidentemente poco me conocen o no leen mi blog, pensarán que soy un niñato mal criado y vago, que en lugar de trabajar, solo piensa en hacer viajecitos.

Para alguien normal, acomodado en su zona de confort, la idea de pasar un año recorriendo Tailandia le parecerá una actitud propia de irresponsables e insensatos. Un capricho seguramente financiado por los padres que no durará más de una corta temporada.

¿Cómo va a ser posible vivir sin tener un trabajo fijo? ¿Y tu casa? ¿Qué vas a hacer cuando tengas hijos? ¿Y la jubilación?

Lo que no saben es que mi estabilidad es mi propia inestabilidad.

El contar con algo que no puede pagarse ni con la mayor fortuna del mundo.

Mi Libertad.

Una Libertad que en los próximos meses me permitirá:

  • Tomar un vuelo sin billete de vuelta a Tailandia.
  • Probar, aprender, experimentar, aquello cuanto desee. Sin limitaciones. Sin ataduras.

¿Qué puede haber más valioso que disponer del poder que te permite hacer aquello cuanto desees?

He aquí el punto de inflexión.

Si al igual que yo te consideras un viajero empedernido entenderás perfectamente a qué me refiero. Sino, estoy convencido de que estarás empezando a mosquearte y a verme como un niñato caprichoso.

Antes te he dicho que tu Libertad no se puede comprar con dinero. Y sigo afirmándolo.

Lo que se me olvidó mencionarte es que esa Libertad hay que ganársela.

Detrás de aquella persona que ya ha aprendido a disfrutar y convivir con su tiempo, hay una emocionante historia repleta de esfuerzo, constancia y trabajo duro.

Lo fácil es ver mi foto en Facebook exhibiendo el billete de avión que me llevará al Sudeste Asiático. Lo que nadie ve es todo lo que hay detrás:

  • Nadie ve que todo proviene de un sueño que lleva cociéndose desde que emprendí mi gran viaje a Tailandia en 2013.
  • Nadie ve las horas de frustración maquinando el proyecto que me permitiría vivir el estilo de vida soñado.
  • Nadie ve las horas y horas invertidas peleándome conmigo mismo porque las cosas no salían como esperaba.
  • Nadie ve el tiempo y el dinero invertido en formación, ya sea online o asistiendo a eventos por toda España con tal de aprender de los mejores.
  • Nadie ve el año que he pasado trabajando, semana tras semana, en este blog sin generar un solo euro.
  • Nadie ve los eternos quebraderos de cabeza elaborando nuevas ideas de negocio, saliendo constantemente de mi zona de confort y enfrentándome a nuevos retos casi a diario.

Ahora sí que puedo decir abiertamente eso de que me he ganado mi Libertad.

Yo decidí emprender mi propio camino diseñando un trabajo que me permitiera trabajar desde cualquier lugar del mundo, otros deciden trabajar 70 horas y vivir en condiciones precarias durante unos meses para luego pasar el resto del año haciendo aquello que más les gusta.

Otros se lanzan a la aventura con lo poco que tienen, trabajan duro, mental y físciamente, durante su viaje, con la única intención de extender su Libertad tanto como su creatividad y sus ganas de vivir les permitan.

Nadie va a regalarte tu Libertad. Si verdaderamente quieres hacerte con ella, tendrás que luchar con uñas y dientes por conseguirla.

Como cuando los gladiadores competían unos con otros, siendo liberado el último que quedara en pie. La única diferencia es que aquí no compites contra otras personas, sino contra tus propios demonios.

 

Invítala a bailar

Eres consciente de que otro estilo de vida es posible. Que te encuentras en un mundo lleno de posibilidades.

Si otros han podido hacerlo, ¿por qué tú ibas a ser menos?

Sin embargo, no tienes muy claro cuál es el siguiente paso a seguir. Nadie creó un manual de instrucciones para ser libre, por lo que tienes la obligación de elaborar tu propia receta.

Lo que a mí me sirvió, quizá no encaje contigo.

La opción más sensata sería armarte de valor e invitar a esa preciosa chica llamada Libertad a salir contigo a bailar.

Al principio tendrás miedo, te sentirás inseguro y solo verás aspectos negativos. Pero en cuanto des el primer paso y la agarres fuerte de la cintura, te digo que jamás querrás separarte de ella y desearás que ese momento dure para siempre.

Sal ahí fuera, baila con ella, bésala, disfruta de tu tiempo con ella, y haz todo lo posible porque ese momento dure hasta el día de tu muerte.

Libertad existe, ya depende de ti ser la persona que la invitó a bailar o quien, por el contrario, se quedó viendo desde el cómodo sofá de la sala de fiestas como otro, más espabilado y atrevido que tú, se te adelantó quitándote toda posibilidad de permitirte el lujo de estar con ella.

Cientos de excusas rondarán tu cabeza. Es normal. Nuestro cerebro esta programado para estar relajado, alejado de toda complicación. No le gusta eso de exponerse al mundo y hará todo lo posible por convencerte de que estás tomando la decisión equivocada.

Pero te digo que una vez des rienda suelta a tu mente, ésta no solo te acompañará durante todo el camino, sino que querrá más, y más, hasta el punto de parecer insaciable de experiencias.

No sé qué historias te contará con tal de alejarte de tu tan preciada Libertad. Tengo confianza plena en que serás capaz de debatirle con buenos argumentos pero, por si acaso, aquí tienes algunos consejos:

  • Si finalmente conseguiste ese «envidiado» trabajo fijo, pero con los años te has dado cuenta que ya no te llena, abre tus ojos a nuevos horizontes. Gánate tu Libertad y pide una excedencia en el trabajo para salir a bailar con ella.
  • Tómate un año sabático de experimentación y autoconocimiento. Si te encuentras en una etapa de transición, ya sea por estudios, por trabajo, o por una crisis existencial, esta es la mejor decisión que puedes tomar.
  • Aprovecha tus próximas vacaciones para escapar de tu rutina e invertir tu tiempo de manera diferente. Si llevas años veraneando en el mismo lugar, prueba a pasar tus días de vacaciones en la montaña o haz ese viaje que tanto tiempo llevas posponiendo. Experimenta brevemente esa sensación de Libertad y vuelve más adelante a por más.
  • Renuncia a tu empleo y haz un giro de 180º a tu vida. Que la razón de tus horas de trabajo sea ganarte tu Libertad, no pagar facturas. Si estás estancado, lo mejor que puedes hacer por tu salud física y mental, por tu tiempo, y en definitiva, por tu única oportunidad de vivir esta vida, es dejar todo lo que te retiene y emprender un camino diferente, por muy complicado e imposible que parezca.

Necesitas despertar tu deseo de ser libre.

A mí me lo despertó Tailandia. Cada día del mes que pasé recorriendo el País de las Sonrisas fue una aventura. No sabía lo que me esperaba. Tenía Libertad de hacer cuanto quisiera, cuando quisiera.

Quería que aquella sensación perdurase en mí para siempre, pero la realidad es que esas vacaciones no eran más que eso, unas vacaciones.

Tal y como dice Rofl Potts en ‘Vagabonding’, «Las vacaciones son la recompensa por tu trabajo, la Libertad que te da el viaje, en cambio, la justificación»

 

Conclusiones.

Tienes a tu alcance un mundo de infinitas posibilidades como para limitar tus acciones al vivir para trabajar, en lugar de trabajar para vivir.

Vivir la vida que tú quieres, no la que te han impuesto. Probablemente te dirán que si todo el mundo hiciera esto, el planeta no existiría tal y como lo conocemos, y es cierto. Pero ten en cuenta que no se trata de lo que hagan los demás, sino de lo que TÚ decidas hacer.

El ser humano lleva pisando la tierra muchísimos años como para que se extinguiese porque todo el mundo viviera la vida con la que sueña.

Lucha por tu Libertad y no dejes que ninguna persona, ningún trabajo, ni ninguna ideología te la arrebaten.

Y cuando inconscientemente valores el dinero por encima del tiempo, piensa en este como horas de tu vida, verás como tu concepto cambia por completo.

Disfruta de tu tiempo,

Oliver.-

 

Separador

 

¡Ahora es tu turno!

  • ¿A qué dedicas actualmente tu tiempo? ¿Eres feliz con la forma en que inviertes tus horas de vida?
  • ¿Cuál es principal razón que te hace levantarte cada día para ir al trabajo? ¿Es realmente esto lo que quieres en tu vida?

¡Te espero en los comentarios! Leo y respondo cada uno de ellos.

Si te ha gustado el artículo te agradecería que lo compartieses en tus redes sociales. Así podré inspirar y ayudar a un mayor número de viajeros.

¡Nos vemos en el camino!

 

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