Cómo vencer tu miedo a viajar de una vez por todas

Miedo a viajar

¿Sueñas cada día con esa gran aventura de tu vida, pero el miedo te paraliza impidiéndote actuar?

¿Conforme más tiempo pasa te sientes más inseguro e incapaz de llevar a cabo tu viaje?

Hoy es ese gran día en el que aprenderás cómo enfrentar definitivamente tu miedo a viajar.

No te sientas tan especial por tener ese miedo a volar o a viajar solo, para nada eres el único.

De hecho, todos compartimos temores parecidos.

Lo único que nos diferencia es que yo he aprendido a convivir con ellos y ya no permito que se apoderen de mí, y mucho menos de mis sueños.

¿Qué me dices? ¿Acabamos con ellos de una vez por todas o vas a seguir quejándote sin hacer absolutamente nada?

¡Pues vamos a ello!

 

¿POR QUÉ TENEMOS MIEDO?

El miedo es esa sensación que tu cerebro despierta en ti como forma de defensa ante una posible situación de peligro.

En la amígdala, esa parte del cerebro donde se procesan cada uno de tus temores, conviven una serie de neuronas cuya función es analizar el potencial peligro al que vas a enfrentarte.

Algunas de estas neuronas son más miedosas que otras. Esto hace que entre ellas mismas tengan que ponerse de acuerdo para adoptar un comportamiento otro.

Yo me las imagino en plan: «¡Ey chicas! ¿Qué hacemos, entramos en pánico y salimos por patas o creéis que está todo bajo control«?

Sabiendo esta manera de actuar, la decisión que tomes respecto a tu manera de comportarte dependerá del consenso al que tus temerosas neuronas lleguen.

¿Cuál es el problema?

Qué tus queridas amigas son muy susceptibles y se dejan condicionar mucho por aquello que oyen o perciben del exterior.

Un estudio realizado por la Nature Neuroscience, tras haber experimentado con ratas, demostró que la racionalidad de las neuronas podía verse afectada en función de cómo el miedo hacía mella en ellas.

Esto podría traducirse como que, las neuronas caguetas, que se asustan por cualquier cosa, se hacen con el poder y sorben el cerebro de sus compañeras, convenciéndolas de que sus argumentos para entrar en estado de pánico son totalmente ciertos.

Dicho esto, ¿cuál crees que sería el primer paso a dar para enfrentar tus miedos?

Saber a qué te estás enfrentando.

¡Exacto!

 

IDENTIFICA TU MIEDO

¿Qué es aquello que te aterra y te impide emprender esa aventura con la que tanto tiempo llevas soñando?

El miedo a viajar puede estar provocado por distintas causas. Estos son algunos de los temores viajeros más comunes:

  • Miedo a volar.
  • Miedo a estar solo y no tener a nadie en quien apoyarte cuando lo necesites.
  • Miedo a que te ocurra algo terrible —Robos, secuestros, asesinatos—.
  • Miedo a no poder comunicarte —Barreras lingüísticas, tímidez—.
  • Miedo a lo desconocido, a lo diferente.
  • Miedo a otras personas —Prejuicios hacia otras culturas, razas o religiones—.
  • Miedo a no ser capaz de hacer el viaje —Falta de confianza en uno mismo—.

Seguro que tu miedo se encuentra en esta lista.

De ser así, identifícalo y mantenlo en mente a lo largo de todo el post. En caso contrario, trata de definir tu miedo con tus propias palabras.

Coge un post-it o papel y escribe el nombre de tu miedo.

Ahora reflexiona:

¿De qué forma te está limitando?

Dándole poder de decisión a tu miedo estás renunciando a una serie de beneficios:

  • Si tienes miedo a volar, renuncias a posibles destinos, obligándote con ello a utilizar otros medios de transporte, más caros y lentos.
  • Si experimentas miedo a viajar solo, te estarás limitando a viajar exclusivamente bajo determinadas circunstancias: tener compañía, adaptarte a las preferencias de tu compañero, menos independencia.

Aun y con esto, el mayor beneficio al que estarás renunciando dejando que tus temores reinen sobre ti es justamente la realización de tu viaje.

Junto a la descripción que acabas de hacer de tu miedo, haz una nueva lista con cada uno de los beneficios a los que renuncias. Por ejemplo:

  • Descubrir lugares fascinantes.
  • Hacer nuevos amigos y conocer gente inspiradora
  • Probar deliciosas y diferentes comidas.
  • Vivir experiencias que jamás vivirías cerca de casa —explorar la selva tailandesa o bucear en la barrera de coral—.

La clave está en hacer que el dolor provocado por el miedo sea menor que la huella que dejarán sobre ti cada uno de los potenciales beneficios.

Si para ti tiene una mayor importancia viajar por el mundo que los posibles peligros que ello representa, entonces vas por buen camino.

Hacer caso omiso o no de tus miedos supondrá un coste de oportunidad.

Ahora bien. ¿Cuál de los dos lados de la balanza te duele más?

 

PUESTA EN ESCENA DE TU MAYOR MIEDO

A la hora de plantar cara a tus miedos es importante que seas lo más realista posible.

Plantearte preguntas tipo: ¿Realmente correría tanto peligro si decidiese enfrentarlos? ¿Qué es lo peor que podría sucederme en caso de que mis temores se hiciesen realidad?

Esta segunda cuestión va a permitirte enfrentarte de forma directa con tu miedo.

Haz una representación. Prepara la mayor puesta en escena que pueda haber. Dale el lujo a tu miedo de hacerse realidad por un segundo.

Tienes miedo a viajar solo. Pues siente que en mitad de un viaje en carretera te asaltan y roban todo tu equipaje. Dejándote en ropa interior en mitad de la nada.

O imagina que acabas de aterrizar en China. No tienes alojamiento reservado, ni hablas chino ni inglés. Estás solo y son las 2 de la madrugada. Tus miedos y dudas acerca de tus capacidades empiezan a emerger.

¿Qué harías en ambas situaciones? ¿Cómo reaccionarías?

Si te han robado todas tus pertenencias, es hora de que empieces a caminar hasta la comisaría de policía más cercana para denunciar lo ocurrido.

Te aseguro que todo al que encuentres en el trayecto serán personas decididas a ayudarte, no a fastidiarte más.

Si todavía sigues en aquel aeropuerto chino, coge algún medio de transporte y empieza a moverte hacia el centro de la ciudad. ¿O te vas a quedar allí toda la noche?

Entra en el primer hostal que encuentres y pregunta por precios. Si ves que es demasiado caro, no te cortes y demándales información acerca de alojamientos más económicos.

Es cierto que nunca tendrás la certeza de cómo vas a comportarte dado el caso de que tus temores se hagan realidad, pero lo que sí es cierto es que actuar, actuarás.

Yo te recomiendo incluso que vayas más allá y te plantees la pregunta: ¿Puedo morir? ¿Qué posibilidad hay de que eso ocurra?

Ponerte en esta posición extrema te permitirá analizar tu miedo desde otra perspectiva.

Mi filosofía es: si no hay peligro de muerte o si la probabilidad de que ello ocurra es insignificante, siempre seguiré adelante.

Volar en avión conlleva un riesgo de muerte, de eso no cabe duda.

Pero saber que la probabilidad de accidente es de 1 entre 2,4 millones y que solo un 20% de los accidentados se saldan con víctimas mortales, ayuda.

La clave está en evitar que tus miedos lleguen a dominarte, impidiéndote perseguir aquello que sueñas.

Si te da miedo no poder comunicarte en otro idioma, pero eso de viajar, conocer gente diferente y ver mundo no te interesa, pues tampoco pasa nada. Puedes convivir con tu miedo sin mayores inconvenientes.

El problema es cuando renuncias a cosas que deseas por esos temores.

En estas situaciones viene bien recordar que vida solo vas a tener una y que, cuando llegue tu hora, te arrepentirás de todo aquello que pudiste hacer pero que finalmente no hiciste, por miedo.

 

VE A LA RAIZ DEL PROBLEMA

El siguiente paso consiste en teletransportarte a la raíz de tu miedo.

¿Por qué tienes miedo a volar? ¿Qué provoca que tengas miedo de otras personas?

El miedo es algo inherente a todo ser humano. Un mecanismo de defensa que nos alerta de los potenciales peligros.

Lo que nadie te dice es que esos miedos, en la mayoría de casos, son aprendidos.

¿Qué quiere decir esto?

Pues que, en función de tus experiencias, lo que hayas visto y todo lo que te hayan contado, tenderás a alimentar, en mayor o menor medida, tus potenciales miedos.

En este punto juegan un papel muy importante los medios de comunicación. La televisión, la prensa y demás medios nos bombardean a diario con nefastas noticias:

  • Un avión que desaparece mágicamente mientras sobrevolaba el atlántico.
  • Unas chicas que son asesinadas por «viajar solas».
  • Prejuicios y creación de odio hacia otras culturas, razas y religiones.

Tal y como cuenta Aldana, de Magia en el Camino: «En el mundo hay mucha más gente buena que mala, lo que pasa es que la mala tiene más prensa»

La industria del turismo y la economía de países como Tailandia o Nepal se vieron gravemente afectadas tras las catástrofes el tsunami de 2004 y el terremoto del pasado 2015, respectivamente.

El terror se expandió a través de los medios de comunicación, provocando que miles de personas que planeaban disfrutar de sus vacaciones en dichos destinos, cancelaran sus reservas de vuelos y hotel y prefiriesen quedarse en casa.

Sin ir más lejos, los atentados acontecidos en París el pasado 13 de noviembre provocaron una caída del turismo en la ciudad del 20 al 30%.

Incluso hoy día, casi 5 meses más tarde, muchos siguen dudando entre visitar o no la capital francesa por miedo a posibles atentados.

Las series de televisión y el cine también alimentan estos miedos.

Tendemos a aceptar todo lo que vemos en películas como verdades absolutas.

Te aseguro que miles de personas desarrollaron un miedo al mar y a bucear tras ver en la gran pantalla el estreno de «Tiburón».

De hecho, este clásico del cine cambió por completo la manera en que hoy día vemos a estos animales. ¿O no?

 

 

Haz un poco de introspectiva, averigua de dónde procede tu miedo y deja de alimentarlo. Tus miedos probablemente estén promovidos por:

  • Medios de comunicación: prensa y televisión
  • Películas, series, novelas de ficción.
  • Baja autoestima y falta de confianza en uno mismo.
  • Personas que te contagian sus propios temores.

Esta última suele ser una de las formas más comunes de desarrollar nuevos miedos.

Personas que te hablan acerca de lo peligroso que es viajar a Colombia, pero que nunca han estado allí. O que te informan de todas las fechorías que te sucederán durante tu viaje cuando ellas nunca han salido de su propio país.

Corta toda conversación referente a tu viaje con este tipo de personas. No te traerán más que prejuicios y más inseguridades.

Por otro lado, crea conexiones con personas que hayan vivido una experiencia de viaje parecida a la que tu persigues.

Si estás interesado en hacer autostop o alojarte haciendo Couchsurfing pero tienes miedo de lo que pueda ocurrirte, contacta con alguien que ya lo haya probado y pídele consejo.

¿A quién vas a creer? ¿A quién te habla de lo peligrosa que es la India sin haber pisado Asia en su vida o a aquella mujer que pasó 6 meses viajando por el país sin ningún contratiempo?

No eres Cristóbal Colón cruzando el Atlántico por primera vez.

Antes que tú, ya ha habido miles de personas que han recorrido tu camino.

Localízalas y déjate inspirar por su experiencia.

 

ENFRÉNTATE CARA A CARA

De nada sirve estar leyendo un artículo sobre cómo vencer tu miedo a viajar si luego no vas a tomar acción ni a hacer frente a tus temores.

Ya sabes a lo que te enfrentas, conoces los detalles de todo lo que podría ocurrirte y has descubierto la raíz del problema.

Llega el momento de plantarle cara.

Pon en práctica lo que se conoce como exposición gradual.

Si tienes miedo a viajar en solitario, no tienes por qué lanzarte de golpe a la piscina cogiendo un avión hacia la otra punta de mundo.

Puedes empezar haciendo escapadas cortas de fin de semana a alguna ciudad cercana.

Reserva una habitación compartida en un hostel. Allí conocerás a otros viajeros que también viajan solos y que podrán inspirarte con sus historias de viaje.

Si tienes miedo a volar, experimenta la sensación acompañado de alguien que te de tranquilidad.

Vuela a destinos cercanos a la costa. Seguro que el hecho de estar sobrevolando el mar te da mayor tranquilidad en caso de accidente.

Yo, por ejemplo, tengo cierto temor a viajar acompañado únicamente de mi tienda de campaña y saco de dormir. Sin embargo, es una experiencia que me gustaría vivir en un futuro.

¿Qué hice para enfrentar mi miedo?

Aproveché la visita a Granada de mi amigo Pablo, de BikeCanine, para hacer mi primera exposición gradual ante mi miedo.

Pablo, quien es toda una referencia en este tipo de viajes de aventura, y yo, decidimos irnos una noche de acampada a un bosque cercano a la ciudad.

Cogimos nuestras mochilas, sacos de dormir y tienda de campaña, y nos fuimos a lugar más escondido de la zona a pasar la noche.

De no ser por Pablo, estoy seguro de que no habría sido capaz de dar el paso y mi miedo a realizar este tipo de viajes sería mucho mayor.


Acampada Granada

 

Ahora no solo me he enfrentado a mi miedo, sino que he tenido la oportunidad de asimilar algunos consejos y trucos que Pablo me dio aquel día.

¿Ves?

Lo más sencillo siempre va a ser quedarse en casa y no hacer nada, pero cuando el deseo por hacerte con los beneficios es más poderoso que tus miedos, estos últimos no tienen nada que hacer.

 

CONCLUSIONES

El miedo es algo con lo que tenemos que aprender a convivir a lo largo de toda nuestra vida.

No se elimina. Más bien se enfrenta y, una vez derrotado, pasa a formar parte de ti.

Cuando emprenda mi viaje a Tailandia, solo y sin un billete de vuelta, probablemente tenga miedo.

Cuando esté recorriendo las calles de Bangkok de madrugada con mi mochila dudo que esté cantando y bailando de alegría «Singing in the rain». Más bien estaré preocupado de encontrar la forma más rápida de llegar a mi alojamiento.

No me importa convivir con ese miedo. Diría que la sensación incluso me motiva a seguir adelante.

Sino piensa, ¿por qué vemos películas de terror si nos dan miedo?

¿Acaso no es esa adrenalina y ese morbo lo que las hace interesantes?

El mundo parece un lugar terrible y peligroso. Todos tenemos miedo de viajar a terreno desconocido, auto convenciéndonos de que nuestra casa es el único lugar seguro del planeta.

Pero reflexiona sobre la paradoja.

¿Si la gran mayoría de personas se sienten seguras en su propia ciudad, significará entonces que el mundo no es tan peligroso como parece?

Confía en tu propio instinto y todo irá bien.

Es normal que tus sueños te asusten.

De hecho, sino lo hicieran estarías confirmando que no son los suficientemente grandes como para ser denominados sueños.

Y no lo olvides.

Cuando llegué tu hora no te arrepentirás de aquello que hiciste, sino de lo que pudiste hacer, pero no te atreviste.

En caso de no hacer algo, ¡que por lo menos tu razón no sea el miedo!

Tienes un maravilloso mundo esperándote ahí fuera.

¡Muévete!

 

 

 


¡Ahora es tu turno!

  • ¿Cuál es el ese miedo que te limita actualmente a la hora de viajar? ¿Has hecho algo para enfrentarte a él?
  • ¿Ya has enfrentado algún fantasma del pasado? ¿Qué hiciste para afrontar tu miedo?

¡Te espero en los comentarios! Leo y respondo cada uno de ellos.

Si te ha gustado el artículo te agradecería que lo compartieses en tus redes sociales. Así podré inspirar y ayudar a un mayor número de viajeros.

¡Gracias!

86 comments

  1. Pingback: 20 cosas que deberías saber antes de viajar a Marruecos

  2. Pingback: Las 10 Razones por las que ya Deberías Haber Viajado a Marruecos - Mindful Travel by Sara

  3. Pingback: Cómo superar tu depresión post viaje sin hundirte en el intento

  4. Pingback: Cómo contratar el seguro de viaje ideal para tu aventura

  5. Pingback: Porqué viajar solo | Willy Viajes

  6. Pingback: ¿Y ahora qué? El fín de un Camino Sin Límites

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *