Lo que diría a mi YO de 18 años si me cruzara con él.

Lo que diría a mi yo de 18

¿Alguna vez te has parado a pensar la forma en que has ido evolucionando a lo largo de estos años?.

El tiempo pasa muy deprisa, tanto que muchas veces no somos conscientes de ello. De vez en cuando viene bien pararse a pensar y ver qué acontecimientos hemos vivido que nos han llevado hasta donde estamos ahora mismo.

Tanto nuestra personalidad, como el estilo de vida que llevamos, son algo que hemos ido forjando poco a poco, con el paso de los años.

Si me detengo un segundo y me pongo a pensar, me doy cuenta de que si pudiera volver unos cuantos años atrás, hasta cuando cumplí la mayoría de edad, habría actuado de una manera diferente en algunas áreas de mi vida.

En este artículo quiero compartir contigo esta reflexión y contarte qué le diría hoy a mi yo de hace 6 años.

 

Los 18 y las dudas existenciales

No te creas tan especial si crees que eres la única persona en el mundo que cuando cumplió la mayoría de edad no tenía ni remota idea de qué hacer con su vida.

A todos, más tarde o más temprano, nos llega este día. El momento en que empezamos a plantearnos cosas. Cosas que nada ni nadie nos avisó de su llegada.

Seguro que sabes lo que te hablo.

El sistema educativo al que nuestra sociedad está fuertemente atado, no nos alertó de que llegaría ese momento de dudas existenciales donde la pregunta que más rondaría nuestras cabezas es: ¿Qué diablos voy a hacer con mi vida de aquí en adelante?.

En el instituto, lo único «importante» era ir a clase, hacer los deberes, estudiar para los exámenes y salir con los amigos.

El sistema nos marca el aparente camino para tener éxito en la vida, el asimilado por la mayor parte de la sociedad:

«Estudia una carrera o dos, cursa en un Master, búscate un trabajo fijo, cásate, ten un hijo, una hija y un perro, trabaja durante 40 años en algo «seguro» y luego, jubílate.

Sin embargo, se pasa por alto una cuestión muy importante.

La famosa pregunta de: ¿Y ahora qué?

 

Bájate del tren antes de llegar a la última parada

¿Alguna vez te has quedado dormido en el tren y has terminado pasándote de parada?.

La sensación no es para nada agradable. Hemos perdido nuestro valioso tiempo y no nos queda otra que volver a tomar el tren de vuelta para regresar a nuestra prevista estación.

Con la vida ocurre algo parecido, aunque con una pequeña diferencia: si nos pasamos de parada, no podremos recuperar el tiempo perdido ni volver a la parada anterior.

¿Cuál es la solución para evitar saltarte la parada?

 

Tren Moscú - Volvogrado

En el tren Moscú – Volvogrado, Rusia. Camino del pueblo de Alicia para pasar las navidades con su familia.

 

Quítate la venda de los ojos y abre nuevos caminos.

¿A qué me refiero?

Cuando terminamos el instituto y nos invade esa sensación de vacío y desorientación, solemos tomar la decisión errónea, o al menos, la más precipitada.

La posibilidad de tomarnos ese mal visto año «sabático» nos llevaría a nuestra ruina como personas, así que mejor decidir nuestros próximos 4 o 5 años en varios días, entre que recibimos nuestra nota de selectividad y hay que presentar las matrículas.

Sí, durante ese período que estamos tan relajados y tenemos nuestra mente tan despejada.

Creemos que la única opción viable es estudiar una carrera, así que nos metemos en aquella que mas nos ha llamado la atención o en la que nos dicen que más salidas tiene.

¿Realmente conviene tomar una decisión de tal calibre tan a la ligera? No podemos escoger cómo vamos a vivir los próximos 4 o 5 años de nuestra vida por el simple hecho de que algo ha llamado nuestra atención.

Así terminé matriculándome en Sociología, para dejarlo 4 meses después.

Luego me matriculé en Turismo por el simple hecho de que me gustaba viajar y me llamaban la atención los idiomas.

 

Ahí no termina la historia

Durante esos próximos cuatro años, nos encontramos tan ocupados con trabajos y exámenes de la universidad que nuestra única preocupación es pensar cómo nos pegaremos la fiesta el fin de semana.

Entonces llega el momento que, con suerte, terminamos la carrera y volvemos a plantearnos la misma pregunta. ¿Y ahora qué?

Estudia un Master.

La crisis sigue a la orden del día y el paro cada vez es más elevado. ¿Qué nos dice el sistema?. O nos sacamos un Master cuyo precio difícilmente seremos capaces de soportar sin ayuda de nuestros padres, o estamos jodidos.

Otros dos años, o con suerte uno, en los que nuestro tiempo y dinero han volado.

Ya tenemos nuestra carrera y nuestro máster.

Pongámonos en el hipotético caso de que logramos conseguir un buen puesto de trabajo en una gran multinacional.

Algo que aparentemente nos gusta. Eso a lo que el camino marcado nos ha llevado. Lo que nuestra familia y padres querían.

Contamos con un buen sueldo que nos permite independizarnos y empezar a formar nuestra familia, y no nos importa trabajar 8 horas diarias en la oficina.

Tenemos un sueldo fijo y cierta estabilidad en nuestra vida.

Genial, ¿no?

 

La pregunta más importante

Pero… ¿crees que serás capaz de ser feliz trabajando en esa oficina durante los próximos 30 años?

Esta debería ser la pregunta que deberías plantearte antes de tomar cualquier decisión que afecte a tu futuro a largo plazo, ya sea estudiar una carrera, estudiar unas oposiciones o especializarte cursando un master.

A nivel personal, no me gusta planear con vistas a más de un año, no por nada, sino porque simplemente no sé qué me deparará la vida y soy consciente que no todo puede salir tal y como planeé.

A no ser que esté casi al 100% seguro de que esa decisión me está llevando en dirección hacia mi sueño. 

Ojo, que he dicho mi sueño, no algo que simplemente llamó una tarde mi atención.

Quizás lo que hoy me parece ideal, dentro de cuatro años no lo sea. O puede que, por circunstancias fortuitas de la vida, tenga que cambiar mis premeditados planes.

¿Dónde está el problema?

En mi opinión, la pregunta «¿qué quiero hacer con mi vida» es la que nos termina limitando.

Es una pregunta muy difícil de responder y no es algo para lo que podamos conseguir una respuesta de la noche a la mañana.

Para mí, la vida no es algo que hay que hacer. La misma palabra lo dice, la vida es algo que hay que VIVIR.

Así que si pudiera tener una breve conversación con mi yo de 18 años, esta sería la primera cosa que le diría.

Olvídate de qué quieres hacer con tu vida y empieza a plantearte cómo te gustaría vivirla.

No pienses en el trabajo que te gustaría tener, sino en qué estilo de vida te gustaría llevar.

Cuando lo tengas claro, entonces preocúpate por averiguar los medios que te llevarán a esa forma de vida.

 

Recorriendo Pai en moto

Rozando la libertad mientras nos perdíamos entre las montañas de Pai, en Tailandia,

Haz tu primer gran viaje

Todos necesitamos perdernos alguna vez, aunque sea de manera intencionada. El valor que obtienes una vez te encuentras no tiene precio.

Ya tienes claro el estilo de vida que quieres llevar. Ahora toca reflexionar y madurar para empezar a construir el camino que te llevará hacia él.

Si pudiera volver a mi mayoría de edad, lo primero que haría una vez terminada la selectividad sería coger una mochila e irme a un país extranjero durante una larga temporada.

Pienso que pasar un tiempo en otro país, alejado de tu zona de comfort, es algo que realmente te hará madurar como persona y abrirá tu mente de tal forma que verás las cosas con una visión mucho más nítida.

Así, no sólo evitarás saltarte la primera parada del tren, sino que darás un paso de gigante hacia una nueva etapa de tu vida.

Muchas personas intentarán frenarte, ya sea por miedo a que te ocurra algo o por no querer tenerte lejos. Tratarán de convencerte para hacerte cambiar de opinión y te dirán cual es el camino que deberías seguir. Por el simple hecho de ser el socialmente aceptado.

Pero no te dejes llevar. Esta es tu vida, por lo que la última palabra debes tenerla tú.

Probablemente será de una de las mejores decisiones que seguramente tomes en tu vida.

 

Las 3 razones que daría a mi yo de 18 años para convencerle de hacer ese gran viaje

 

Aprender inglés

Sí, cuando tenía 18 ya había escuchado eso de que hay que saber idiomas. Sin embargo, realmente desconocía el impacto que saber inglés puede tener en tu vida.

No importa que trabajo vayas a desempeñar, que el inglés lo vas a necesitar. Hoy en día, las personas que no saben inglés son los analfabetos del siglo XXI.

Todo funciona en inglés.

Un gran viaje es la mejor forma de aprenderlo. No te limites a apuntarte a alguna academia y pasar horas frente al libro.

Saliendo ahí fuera es como realmente aprenderás a desenvolverte en esta lengua.

¿Te gusta el cine?. Ve películas en versión original subtitulada.

¿Lees mucho?. Empieza a leer artículos y libros en inglés.

Alternativas hay muchas, pero lo importante es que no olvides ponerlo en práctica.

No imaginas la cantidad de puertas que se te abrirán una vez empieces a dominarlo.

 

Necesitas conocer a más gente

Tu red de conocidos y amigos es uno de los mayores activos que puedes tener.

Cuanta más gente variada conozcas, mejor. No te hablo de cambiar tu grupo de amigos, sino de ampliarlo.

Vivimos en una sociedad donde el no tener un sólido círculo de amigos a los 25 significa haber fracasado a nivel social. No cometas este error, pues conocer gente nueva es algo que va a mantenerte siempre con vida y en activo.

Hay mucha gente inspiradora ahí fuera que realmente puede cambiarte la vida. Gente que desea compartir grandes momentos, profundas conversaciones e interminables risas contigo.

¿Vas a dejar  que esos momentos pasen por delante tuya como si nada?

Tus posibilidades profesionales se dispararán si tu círculo de contactos es grande. Además, si destacas en algo por una habilidad o capacidad que has ido desarrollando con el tiempo, te empezarán a llover las oportunidades.

Imagina que un amigo que hiciste en el hostel donde te alojaste durante una semana cuando fuiste a Berlín, decide montar un restaurante en Miami y te ofrece trabajar con él durante el verano.

Él sabía que trabajaste varios años de camarero porque compartiste tu historia con él mientras tomabais una cerveza en el bar del hostel. Así que te ofrece un buen puesto de trabajo que te hará ganar tanto dinero como para vivir desahogado el resto del año.

La suerte existe, sí, pero tenemos que mantenernos en movimientos para intentar cruzarnos con ella.

Obviamente no necesitas hacer un gran viaje para conocer gente, pero el hecho de estar sólo en otro país, te animará a conocer gente nueva. Gente cuya cultura probablemente sea dispar a la tuya o su diferente manera de pensar te haga ver todo desde una perspectiva distinta.

Aunque si no sabes cómo puedes hacer nuevos amigos durante tus viajes, puede que Couchsurfing sea la comunidad de viajeros que andabas buscando. Si quieres profundizar más en este tema, no deberías pasar por alto este artículo:

  •  7 Consejos prácticos para sacar el máximo provecho a Couchsurfing

 

Te diferenciará

El simple hecho de que hayas decidido irte, ya sea por unos pocos meses o todo un año, hará que regreses siendo una persona diferente. Alguien mucho más maduro y con una visión de la vida mucho más poderosa.

Son numerosas las capacidades y habilidades que viajar puede desarrollar en ti como para nombrarlas en este artículo.

Tan sólo te digo que te convertirás en una persona mucho más segura de sí misma. Tendrás todas tus ideas mucho más claras y los problemas serán menos problemáticos que antes.

Ya no sentirás vergüenza de tratar con desconocidos y te transformarás en una persona independiente.

¿Sabías que en Estados Unidos la gente añade a su curriculum sus grandes viajes como mochilero?

Las empresas no son tontas y son las primeras que conocen la influencia que un viaje de mochilero puede tener sobre tu crecimiento personal.

No digo que tengas que irte a recorrer el mundo con una mochila, sino que salgas fuera de tu zona de comfort. Que te apartes por un tiempo de todo aquello que te hace sentir seguro.

Es el momento de que dejes de pensar que para tener éxito sólo hay un camino posible.

Empieza a invertir en ti mismo. Tú eres único, así que es hora de dar lo máximo de ti.

*

Todo esto sería lo que le diría a mi yo de 18 años si mañana me cruzara con él.

Bueno, lo cierto es que le diría muchísimas más cosas, pero para meterlas todas creo que tendría que escribir un libro.

Aclarar también que no me arrepiento de la persona que era con 18 años. Simplemente la vida está compuesta por etapas que van enriqueciéndote poco a poco y convirtiéndote en quien eres ahora.

Vive la vida como realmente quieres. Siempre habrá gente a la que debamos contentar y personas que no compartirán nuestras decisiones, pero al fin y al cabo, tú tienes que ser el único dueño de tus decisiones.

Y recuerda que la vida no es algo que tengas que hacer, sino algo que debes vivir.

Tan sólo tendrás esta oportunidad, por lo que no puedes permitirte el lujo de llegar a última parada sin haber vivido al máximo cada una de las anteriores.

 


 

¡Ahora es tu turno!

Si tuvieras la oportunidad de encontrarte a tu yo de 18 años. ¿Qué le dirías?

Imagina que puedes permitirte darle un único consejo. ¿Cuál sería?

Me encantaría conocer tu opinión, así que no te cortes a la hora de dejarme un comentario.

Si te ha gustado este artículo, te agradecería mucho que lo compartieras en tus redes sociales para así poder llegar a un mayor número de personas.

¡Que tengas una gran semana!

PD: Un abrazo especial para Alejandro Castrelo por inspirarme para escribir este artículo 😉

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