El Síndrome Guiri y actitudes que no deberías adoptar si quieres disfrutar más de tus viajes

El síndrome guiri

 

Hay ciertas actitudes que pueden perjudicar gravemente nuestra experiencia de viaje. Hay factores que están fuera de nuestro alcance, como pueden ser el mal tiempo o la cancelación de un vuelo.

Pero lo realmente importante son las actitudes que adoptamos cuando estamos viajando. La manera en que nos comportemos estará íntimamente ligada con la forma que el viaje irá adoptando.

En el artículo de esta semana te hablo sobre el Síndrome Guiri. Un término inventado entre mis amigos para denominar el comportamiento que algunas turistas toman cuando se encuentran fuera de su país de origen.

También te contaré qué actitudes deberías evitar adoptar si quieres vivir mejores experiencias de viaje.

Elimina los siguientes comportamientos y te aseguro que tu forma de viajar cambiará por completo.

 

El Síndrome Guiri

Es que los extranjeros cuando vienen a España se les va la olla“. ¿Te suena esta frase?

Seguro que la has escuchado en más de una ocasión.

Cuando viajamos, es fácil dejarnos llevar por esa sensación de libertad que nos hace sentirnos los reyes del universo.

En alguna que otra ocasión entre amigos, ha salido el tema de que los “guiris” se les va un poco la cabeza cuando se encuentran en nuestro país.

Una cultura diferente, costumbres novedosas para el turista, nivel de precios por debajo de la media europea, mucha oferta de ocio nocturno, buen tiempo y, sobretodo, muchas ganas de disfrutar y pasarlo bien.

Todos estos factores pueden tener cierta influencia sobre el comportamiento del turista, a veces positiva, pero otras, puede terminar repercutiendo negativamente en nuestra experiencia de viaje, así como sobre la población local.

Tras numerosas conversaciones sobre estos temas con amigos, llegamos a la conclusión de denominar a este mal comportamiento como el síndrome guiri.

Por norma general, este síndrome suele aparecer cuando se viaja acompañado de otros amigos, donde este cúmulo de sensaciones liberadoras pueden terminar explotando y llevándonos a adoptar actitudes descontroladas.

El alcohol es el fiel amigo de este síndrome. Tanto, que incluso la cerveza parece duplicar su efecto embriagador cuando quien las toma se encuentra fuera de su país, causando efectos secundarios catastróficos.

Te lo digo porque yo mismo he podido ver sus efectos en algún que otro viaje. El estar fuera de tu país, te hace sentirte más libre y te llena de un poder que, de no controlarlo, puede convertirte en la persona más estúpida de la ciudad.

¿Recuerdas aquella noticia sobre unos jóvenes franceses que terminaron su épica noche secuestrando una llama y sacándola de paseo por la ciudad?

Resumidamente, los chicos, a la salir de una discoteca a eso de las 5 de la mañana, decidieron colarse en un circo que se había instalado en los alrededores con la intención de “jugar con los animales”. Tal fue el entretenimiento que decidieron llevarse a una llama que descansaba en el interior, para después sacarla a pasear y enseñarle cómo funciona el tranvía de la ciudad.

 

Llama secuestrada

 

¿Por qué estos comportamientos son más frecuentes de ver en turistas?

El hecho de estar fuera de tu país, es como si tuvieras la sensación de que el peso de la ley es más ligero. Si total, en un par de días vas a estar de vuelta en casa y no vas a volver a pisar esa ciudad, ¿por qué no divertirse un poco?.

No olvides que cuando estás de viaje automáticamente tú te conviertes en el guiri.

 

El conocimiento supremo

Muchas personas sienten la necesidad de estar constantemente demostrando sus conocimientos y habilidades a los demás. Esto está bien, siempre y cuando la intención sea ayudar a alguien.

Cuando viajamos, esta actitud de supremacía puede llevar a un empeoramiento de nuestra experiencia de viaje. ¿Por qué lo digo?.

Prácticamente es imposible que conozcamos más sobre un destino que una persona que vive o lleva viviendo en el lugar toda su vida.

Puede que nos hayamos leído la guía del destino de principio a fin o que hayamos visitado montones de blogs, pero aún y así, el hecho de querer afrontar todo el viaje con los conocimientos traídos de casa puede no ser del todo bueno para tu escapada.

Si te digo esto es porque lo he notado en numerosas ocasiones trabajando en la oficina de turismo de Granada.

La gente comete el error de pensar que en las oficinas de información turística van a venderte aquello que más les interesa. Muchos llegan, sin tener remota idea sobre qué hacer o visitar en la ciudad, y simplemente te piden un mapa, y eso los que te lo piden.

Yo, como buen informador, trato de ayudar al turista preguntando si necesita algún tipo de información. Tras insistir un poco y ganarme la confianza del viajero, me doy cuenta de que ni si quiera sabe qué se puede visitar en la ciudad.

Las oficinas de turismo no son el enemigo. Al contrario, están ahí para ayudarte a conocer la ciudad de la mejor forma posible, en función de tus necesidades en ese momento.

El objetivo de todo viaje debe ser el enriquecimiento personal.

Conoce gente nueva. Pregunta todo lo que se te venga a la cabeza, ya sea alguna curiosidad sobre la cultura local o una sugerencia sobre el mejor bar de comida japonesa de la ciudad. Lo que sea.

No te cortes.

Recuerdo el día que llegué a Galway con unos amigos que conocí en el hostel donde me alojaba en Dublín. Lo primero que hicimos fue pasar por la oficina de turismo para coger un mapa y preguntar por el bar donde ponían las pintas más baratas de la ciudad.

Gracias a eso, evitamos perder tiempo buscando un lugar que se amoldara a nuestras necesidades.

Si no conoces el lugar, no te las des de sabio y pregunta. Nadie te va a morder.

Al contrario, la gente estará más que dispuesta en ayudarte. Cualquier persona va a sentirse más valorada si ve que ha ayudado a alguien, aunque fuera ahorrándole unos euros a la hora de pillarse la borrachera.

 

Malditos prejuicios

Algo que nunca debes olvidar es que viajando no hay gente extraña. El único extraño allí eres tú.

Por desgracia, vivimos en un mundo donde es muy fácil tener prejuicios hacia otras personas. Los medios de comunicación nos bombardean con información las 24 horas del día, nos provocan emociones que, por desgracia, no suelen ser positivas.

Tantas noticias sobre catástrofes naturales, atentados terroristas, asesinatos, robos y demás acontecimientos de actualidad, hacen que adoptemos una actitud defensiva y de temor respecto a la forma en que vemos el mundo que nos rodea. Si quieres saber más sobre cómo los medios de comunicación pueden tener gran influencia sobre la forma en que viajas, te sugiero el siguiente artículo:

Conforme viajes, irás eliminado prejuicios hacia otras razas, culturas o religiones y verás que, a fin de cuentas, todos somos exactamente iguales. Cada habitante de este planeta quiere tener una vida feliz, formar una familia, disfrutar de su tiempo libre, etc. No importa de que rincón del mundo seas.

Mucha gente me ha preguntado por el tema de seguridad en Tailandia. A lo que yo siempre contesto:

¿Por qué debería ser inseguro? 

He sacado mi propia hipótesis al respecto:

Conforme más nos alejamos de nuestra zona de confort, es decir, de nuestro hogar, más prejuicios tendemos a tener respecto a la cultura del país o destino que vamos a visitar. 

Tailandia ha sido el país donde más seguro me he sentido. En ningún momento tuve la sensación de que algo malo iba a ocurrirnos. Bueno, puede que en alguna ocasión sí, pero eso me lo guardo para otro artículo :P.

Lo que sí descubrimos por nuestros propios ojos es que los tailandeses, por lo general, son personas muy abiertas y cuentan con esa simpatía especial que les caracteriza.

¿Cómo podemos creer que un lugar llamado “El País de las Sonrisas” puede ser peligroso?

Estos suelen ser los prejuicios más típicos que se suelen tener sobre tailandia:

  • Ten cuidado con las mafias. Allí el tráfico de órganos y la trata de blancas están a la orden del día.
  • Vigila tu mochila en el aeropuerto, que seguro que te meten droga.
  • En Tailandia sólo se comen bichos, ¿verdad?
  • He oído que allí secuestran a turistas, ¿es eso cierto?

Lo gracioso no son los prejuicios, sino la fuente de dónde provienen.

La mayoría de ellos son generados por películas y documentales. Basta con que aparezca algo en televisión para que rápidamente caigamos en el error de generalizar.

La cura para los prejuicios está en viajar. Quien no lo hace, probablemente tenga su mente repleta de ellos.

Tal y como dijo Mark Twain:

“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente.”

 

Conviértete en el ejemplo

Cuando estamos viajando por un país donde difícilmente pasamos desapercibidos, nuestras acciones tendrán una fuerte repercusión en la imagen que la población residente se llevará, no sólo de nosotros, sino de todo nuestro país.

Piensa que nosotros hacemos exactamente lo mismo con los turistas que nos visitan cada día.

No cometas el error de caer en la actitud de: “Si no voy a regresar aquí, ¿para qué voy a complicarme la vida?”.

Vivimos en un mundo donde cada vez existen menos fronteras. Viajar hoy es más fácil que nunca.

No seas estúpido y conviértete en el ejemplo a seguir. Si estás viajando por India y la sensación de suciedad empieza a adentrarse en tu cuerpo y mente, no quiere decir que tú debas activar el modo guarro ON.

Sé respetuoso con la población local y evita juzgar por las apariencias. Independientemente del lugar al que viajes, uno de tus objetivos debe ser siempre el aprendizaje y el desarrollo personal.

Evita caer en la estupidez de hablar sobre aquello que no conoces. Lo único que estarás haciendo será demostrar tu ignorancia a los demás. No imaginas lo mal que se queda cuando los prejuicios son los que están hablando por ti.

 


 

¡Ahora es tu turno!

¿Qué malas actitudes añadirías al artículo?

¿Alguna vez has tenido algún comportamiento del que ahora te arrepientas?

Me encantaría conocer tu opinión, así que no te cortes a la hora de dejarme un comentario.

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¡Que tengas una gran semana!

 

4 comments

  1. Xavier

    Muy buen artículo, Oliver. Generalizar en general no es una buena idea… nunca me ha gustado cuando alguien dice ‘A mi no me gustan los -insertar nacionalidad-‘… en cada país hay tal cantidad de gente que, si realmente se piensa eso, es que se tiene una visión muy poco abierta del mundo.
    Sigue así con tu blog, que te están quedando unos artículos muy chulos! Me gusta mucho también la ‘portada’ de cada uno: La foto con el título, la verdad es que sabes darle un buen toque 😀

    Saludos y un abrazo,

    Xavier

    • Oliver
      Author

      ¡Gracias a ti, Xavi, por acompañarme cada semana :D!

      A ver cuando te animas y abres tu propio blog también.

      Que disfrutes del puente, crack.

      Un abrazo,
      Oliver.-

  2. Osiris

    Oliver Hola!!

    Me ha encantado este articulo, me fascina! Cuando salgamos de nuestro país la verdad es que debemos tomar en cuenta que somos “representantes” de nuestro pais, y que cualquier bobada que hagamos puede manchar el nombre de nuestra cultura y pais… Claro, la emoción es mucha, pero hay que controlarla!! 🙂 😉

    Gracias por tus consejos oportunos Oli 😉 !!!

    • Oliver
      Author

      ¡Hola Osiris!. Muchas gracias por pasarte de nuevo por aquí 😀

      Es así, al fin y al cabo cuando estamos de viaje nos convertimos en pequeños embajadores de nuestra cultura y país. En lugar de manchar nuestra propia imagen, lo ideal sería que tratáramos de embellecer, más aún si cabe, lo que tenemos cerca nuestra.

      Un fuerte abrazo,
      Oliver.-

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