Lecciones de un memorable fin de semana viajero.

 

Lecciones de un memorable fin de semana viajero

 

El pasado fin de semana no ha sido como otro cualquiera, ni mucho menos.

Tampoco pienses que he realizado algún alocado viaje de última hora. Bueno, en parte sí, pero el tema que quiero tratar en este artículo va mucho más allá de una simple escapada.

El pasado viernes y sábado se celebraron en Madrid las III Jornadas de los Grandes Viajes, un evento de nivel nacional que, en esta tercera edición, ha congregado a multitud de personas que comparten un mismo deseo: emprender un gran viaje.

Pablo e Itziar, los organizadores de estas jornadas, han sido los encargados de traer a grandes viajeros de habla hispana. Personas que tienen una historia detrás que bien podría valer para una película ganadora de los premios Goya, y no exagero.

A lo largo de este fin de semana he tenido el placer de conocer a grandísimas personas, así como de desvirtualizar a otras que son popularmente conocidas entre la comunidad viajera.

He descubierto historias con suficiente potencial como para cambiar la vida de cualquier persona, ya sea más o menos viajera. Viajeros que aman viajar, recorrer mundo, aprender de otras culturas, que han descubierto cómo disfrutar de sus vidas por todo lo alto.

En el artículo de esta semana me gustaría compartir contigo todo lo aprendido durante estas maravillosas jornadas.

Intentaré transmitirte las emociones, todas ellas infinitamente positivas, que han invadido mi cuerpo y mente durante estos días.

Sensaciones que difícilmente podré olvidar.

 

No es cuestión de dinero, sino de valor.

Cada día tengo más claro que realmente el dinero es sólo un facilidad más a la hora de viajar. Cuando realmente deseas algo con todo tu corazón, las barreras económicas de resquebrajan por completo y el tema monetario pasa a ser una cuestión de valor. De echarle huevos.

No importa que seas hombre o mujer; que viajes en bicicleta, en moto, andando o haciendo autostop.

Viajar no entiende de razas, ni de prejuicios, ni de edades.

El destino es simplemente una excusa para dar el primer paso. Una vez en el camino, hacia donde vayas realmente da un poco igual.

Si realmente quieres viajar, hazlo. Tan sólo tienes que dejar la primera huella para abrirte camino.

Hay gente que ahorra para luego dejar su trabajo o pedir una excedencia e irse a descubrir el mundo. Otros ofrecen lo mejor de sí para tratar de mantenerse en el camino, ya sea realizando trabajos a cambio de una remuneración económica o de un techo donde pasar la noche.

Una vez hayas tomado la decisión de realizar tu gran viaje, date la enhorabuena, ya que habrás superado la parte más complicada de todas.

Esto es algo que cada uno de los 17 viajeros que pisaron el escenario de las jornadas tenían en común.

Jorge Sierra, pasó cuatro años de su vida dando la vuelta al mundo junto a su mejor compañero de viaje: naranjito, un coche de 2cv. Y no, no tenía ingentes cantidades de dinero cuando decidió emprender su aventura.

Lo mismo les ocurrió a Andoni y a su familia, quienes recorrieron durante varios años los 5 continentes en bicicleta, viendo a sus hijos crecer y enriquecerse de una manera que ni en toda una vida de colegio habrían podido igualar.

Y no, ellos tampoco eran millonarios.

De hecho, ninguno de los viajeros lo era.

Bueno, quizá sí, pero…

Millonarios de experiencias.

 

Jorge Sierra y el mundo en bicicleta

A la izquierda: Jorge Sierra; a la derecha; Andoni y su familia,

 

Si haces feliz al mundo, tú también lo serás.

No hay mejor forma de perseguir tu propia felicidad que contribuyendo por la felicidad de los demás.

Conocer proyectos como “Sonrisas Nómadas” o “Magia en el camino” son la mejor forma de autoconvencerse de que sacando una sonrisa a alguien estamos muy cerca de nuestra propia felicidad.

Toti, el creador de Sonrisas Nómadas, no es un viajero cualquiera. Vive en un camión de bomberos y se dedica a repartir sonrisas por colegios y aldeas de todo el mundo ¿Menuda profesión, verdad?

Él, al igual que el resto de viajeros asistentes, no precisa grandes cantidades de dinero para estar un poco más cerca de su sueño. Realmente no necesita nada, ya que el trueque es su principal moneda de cambio.

Lo único que pide a cambio de su espectáculo son litros de gasolina que permitan mantener las sonrisas nómadas cumplir la labor de hacer un poco más felices a niños de cualquier rincón del mundo. ¿Ejemplar?, yo diría que la palabra se queda pequeña.

Aldana y Dino también conocen la importancia de sacar una sonrisa. Estos chicos, viajan por el mundo visitando escuelas, orfanatos y hospitales con tal de contribuir a la felicidad de niños que no están pasando por un buen momento en sus vidas.

Todo a través de la magia. 

La magia de cambiar la vida de estos niños, a mejor. Un espectáculo que perdura en sus corazones por mucho más tiempo que los 30 minutos que suele durar el espectáculo.

Estos días me han servido para descubrir que si compaginas viajar con aportar tu granito a mejorar la vida de los demás, terminarás siendo doblemente feliz.

 

Sonrisas Nómadas y Magia en el Camino

A las izquierda: Sonrisas Nómadas; a la derecha: Magia en el camino

La hospitalidad: el alma de todo gran viaje

Todos estos grandes viajeros tenían otra gran cosa en común.

No se alojaban en grandes hoteles y apenas gastaban dinero en transporte.

Como bien sabes, la mayor parte de nuestro presupuesto de viaje se nos va en transporte y alojamiento. Obviamente, si tu meta es pasar una larga temporada recorriendo el mundo, a no ser que seas millonario, dudo mucho que puedas mantenerte demasiado tiempo en el camino si una gran parte del dinero la destinas a esta serie de gastos.

Cada moneda de tu bolsillo, cuenta.

¿Cuál es pues la clave para mantenerse viajando por tanto tiempo?

¡Bingo!. La hospitalidad.

Dentro de la cultura occidental suele resultar extraño abrir las puertas de nuestra casa o coche a extraños. Los prejuicios y el miedo a que nos ocurra algo malo se convierten en nuestros peores enemigos.

Por suerte, sitios webs como Couchsurfing, Airbnb o Blablacar, están rompiendo con este tipo de barreras y cada vez más gente emplea la economía colaborativa en su estilo de viaje.

Pero mi reflexión va más allá.

Ver como otros se han recorrido todo un continente viajando únicamente a dedo o se han alojado en múltiples ocasiones en casas de particulares, sin un sólo céntimo de por medio, dice mucho de la sociedad en la que vivimos.

Algo que llamó enormemente mi atención fue ver como varios de los viajeros ponentes, sin conocerse entre ellos, compartían la opinión de que Irán había sido el país más hospitalario en el que habían estado.

¿Difícil de creer verdad?. Una prueba más de que los prejuicios son son uno de los grandes males que invaden a nuestra sociedad.

El autostop, también es otra práctica que está muy mal vista en países como el nuestro.

Si tantos viajeros se han desplazado a dedo por tantos lugares del mundo, utilizando como única forma de comunicación las señas, y les ha ido estupendamente, ¿qué es lo que falla entonces?.

La desconfianza. Creemos que el mundo es un lugar peligroso y tendemos a desconfiar desde la primera toma de contacto, cuando debería ser lo contrario.

 

Intentas cambiar el mundo y al final es el mundo el que te cambia a ti

Con estas palabras comenzó su charla Pablo Olías, un chico sevillano que pasó dos años viajando por Sudamérica en bicicleta con un carrito de marionetas.

Pablo utilizaba sus dotes como marionetista para realizar espectáculos allá por donde iba. Visitando las aldeas más remotas y haciendo disfrutar tanto a niños como adultos con sus actuaciones.

Pero él no es la única persona que piensa que un gran viaje cambiará tu vida para siempre.

De hecho, todo viajero que ha emprendido una aventura de este calibre sabe de primera mano que una vez regresas a casa dejas atrás una pequeña parte de la persona que eras.

Un gran viaje te cambia para siempre.

Te conviertes en una persona más valiente y segura de sí misma. Aprendes a valorar las pequeñas cosas de la vida y tu crecimiento personal se acelera a una velocidad de vértigo.

 

Todo viaje implica un coste de oportunidad.

Sin embargo, tomar la decisión de hacer un gran viaje no es algo que debería tomarse a la ligera.

Tienes que estar dispuesto a decir que no a algunas cosas para poder conseguir otras.

Tendrás que dejar atrás tu rutina y estar dispuesto a dar un cambio radical en vida diaria. También sacrificarás la compañía directa de tus amigos y familiares, y tendrás que tener la predisposición adecuada de querer vivir nuevas y únicas experiencias en tu nuevo camino.

Aún y así, todo lo que recibirás a cambio tiene un valor incalculable, imposible de transmitir mediante un artículo como este.

Es algo que debes descubrir por ti mismo. Pero recuerda una cosa, igual que tienes valor para emprender el viaje, deberás tenerlo para regresar.

Sí, te digo esto es porque lo realmente difícil de este tipo de aventuras es la vuelta.

La persona que dejes atrás no será la misma que la de regreso. Te darás cuenta de que realmente no necesitas tantas cosas materiales como creías antes del viaje.

Recuerdo las palabras de Lucía y Rubén, cuando decían que muchas de sus pertenencias materiales las dejaron en casa de amigos y familiares con tal de no desprenderse definitivamente de ellas.

A la vuelta de su viaje por el mundo, no sólo no echaban de menos sus pertenencias, sino que ni si quiera recordaban qué cosas eran.

Lo que en un momento parecía casi imposible de desprender, ha pasado a transformarse en algo insignificante.

Si sueñas con realizar un viaje de esta categoría, por favor, no lo pienses mas. El momento es ahora.

Evita llegar hasta la última parada sin haber disfrutado al máximo cada una de las anteriores.

Cuando menos lo esperes, ya será demasiado tarde y no habrá vuelta atrás.

Disfruta cada momento como si fuera el último y persigue tus sueños, cueste lo que cueste.

Nadie dijo que sería fácil. Piensa que si tus sueños no te dan miedo no podrían llamarse como tal.

¡Buen viaje!

 

Fotografía Postal

 


 

Quiero dar las gracias a Pablo e Itziar por haber organizado un evento de tales dimensiones. Para mí ha sido un fin de semana inolvidable, repleto de experiencias y sensaciones realmente difíciles de describir.

El año que viene repetiré sin dudarlo.

Decir que no sólo había fascinantes historias sobre el escenario. El haber conocido otros viajeros que, al igual que yo, no querían perderse esta magnífica oportunidad de conocer a otros amantes de los viajes, no tiene precio.

Recordarte que, si estás interesado en escuchar cada una de las charlas de estas III Jornadas de los Grandes Viajes, te mantengas atento a la web de Mochileros TV. Alberto e Iosu han grabado cada detalle y momento de las Jornadas, y subirán los vídeos a lo largo de las próximas semanas en su canal de Youtube.

Espero haber logrado transmitir, al menos, una décima parte de lo que he vivido durante este memorable fin de semana.


 

  • ¿Tú también has asistido a las Jornadas? ¿Qué lecciones te llevas a casa?
  • ¿Qué es lo que te motiva para hacer un gran viaje?

Me encantaría conocer tu opinión, así que no te cortes a la hora de dejarme un comentario.

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¡Que tengas una gran semana!

7 comments

    • Oliver
      Author

      Qué os voy a contar ya que no sepáis chicos. Gracias por pasaros por el blog y todo un placer haberos podido conocer en persona.

      Un fortísimo abrazo

  1. Vaya! Las jornadas pintaban interesantes pero después de leer tu post no podemos hacer otra cosa que empezar a contar los días para las próximas y desear que ojalá podamos asistir! 🙂

    • Oliver
      Author

      ¡Hola chicos! Sí, lo cierto es que os perdisteis una buena :P. ¡Las próximas no os las podéis perder!

      Gracias por pasar a saludar por el blog 😉

      Un fuerte abrazo,
      Oliver.-

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