Lo que aprendimos haciendo el Camino de Santiago en silla de ruedas.

Este post esta basado en la experiencia que mi hermano Juan Luis y yo vivimos haciendo los últimos 60 kilómetros del Camino Francés en 2014.

Actualmente estamos recorriendo los 800 kilómetros del Camino Francés con nuestro proyecto Camino Sin Límites. No olvides pasarte por la web cuando termines de leer este artículo. ¡Gracias!

Camino sin límites

 

El Camino de Santiago es uno de los itinerarios (o peregrinaciones) más populares a nivel internacional. Puede que sus inicios fueran religiosos, pero hoy en día muchísima gente hace El Camino por motivos que van más allá de las creencias religiosas.

En el articulo de esta semana me gustaría compartir contigo mi experiencia haciendo un tramo del Camino de Santiago junto a mi hermano, Juan Luis.

Cada peregrino cuenta con sus propias motivaciones y retos por las cuales se aventura a realizar El Camino, para mí, lo más importante de esta gran aventura se remonta al hecho de realizar el primer viaje junto a mi hermano sin la dependencia de mis padres.

Déjame que comience hablándote de Juan Luis.

 

Un ejemplo de superación constante

Mi hermano Juan Luis tiene 18 años. Es una persona de espíritu alegre y mente inquieta. Le encanta el fútbol, sobretodo su Granada C.F, no se pierde ni un sólo partido.

Al igual que yo, también ha desarrollado esas ganas por salir ahí fuera cada vez que se presenta una nueva oportunidad. Le gusta jugar a la consola y pasar las horas delante del Facebook leyendo noticias sobre fútbol o discapacidad.

Es una persona única, un chico especial que ha aprendido mejor que nadie a quererse a si mismo, y que se ha convertido en todo un experto en luchar por lo que sueña, pese a no tener las facilidades con las que la mayoría de personas de este mundo contamos.

Mi hermano tiene parálisis cerebral.

¿Suena chungo, verdad?.

A las dos horas de nacer, sufrió una parada cardíaca que le dejó sin respiración durante unos aproximados 30 minutos. Por suerte, los médicos lograron reanimarlo, pero la falta de oxígeno en el cerebro le pasó una mala jugada, afectando gravemente su sistema locomotor.

Mi hermano no anda, ni habla. Pero eso nunca le ha supuesto un grave problema.

Afortunadamente, su parálisis nunca llegó a afectarle a su desarrollo cognitivo.

Juan Luis lleva una vida de lo más normal, incluso podría decirse que el estilo de vida que lleva podría llegar a ser envidiable (¿suena macabro, verdad?).

Actualmente practica dos deportes paralímpicos, Boccia y Slalom. En el primero incluso llegó a ser campeón de España en hasta tres ocasiones.

Estudia en un aula específica del mismo instituto donde pasé mis años de Bachillerato.

Por las tardes, tiene sesiones varias de fisioterapia y logopedia en ASPACE (Asociación de Atención a Personas con Parálisis Cerebral), así como sus correspondientes entrenamientos deportivos.

Algunos fines de semana los pasa fuera de casa, haciendo lo que hasta ahora mejor sabe hacer, jugar a la Boccia.

Siempre anda buscando algún alocado plan al que apuntarse, ya sea repetir el Camino de Santiago o venirse conmigo unas semanas a Tailandia.

Ese es mi hermano.

Ahora que ya le conoces un poco mejor, déjame explicarte la razón por la que decidimos hacer el Camino de Santiago.


Camino de Santiago 1

 

El Camino

Allá por principios de 2014, corrían rumores de que aquellos que hacían el Camino de Santiago recibirían una extraña bendición que les curaría de cualquier mal.

Vale, me has pillado. No van por ahí los tiros.

Alicia, mi ex-pareja, hizo por primera vez el Camino de Santiago en 2013. Regresó tan feliz tras la experiencia que no resultó difícil acabar contagiado de sus efusivas emociones.

Fue así como se nos ocurrió la idea de hacer El Camino, aunque esta vez de una forma diferente.

Llevaba mucho tiempo deseando hacer un viaje con mi hermano. Pero no un viaje como los que habíamos hecho de más pequeños, junto a mis padres, sino uno que realmente supusiera un reto para ambos, una aventura en la que mi hermano se sintiese el protagonista.

Cuando estás en una silla de ruedas no resulta tan sencillo alcanzar esa libertad que te permite ir o hacer cualquier cosa. La gran dependencia de mi hermano le impide coger un vuelo, tal y como haríamos tu y yo, y perderse durante unos días en algún lugar del mundo.

Al menos, en solitario.

Ya habíamos leído o escuchado historias de otras personas que habían hecho el camino, ya sea a pie, en bicicleta o en silla de ruedas.

No eramos los primeros que nos embarcábamos en esta aventurilla, por lo que no teníamos nada que temer.

Al fin y al cabo, ¿qué era lo peor que podía pasarnos? ¿Qué se pinchase una rueda?.

Con tal de reducir las posibilidades de que eso ocurriese, mi padre se encargó de hacer unas pequeñas adaptaciones a la silla y cambió las ruedas por las de la bicicleta de montaña que teníamos medio abandonada en un trastero. Ahora tenía mejor pinta la cosa.

Lo siguiente fue ir a contar nuestra idea a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de nuestra ciudad, Granada.

Esta Asociación se encuentra en prácticamente todas las provincias españolas y, en mi opinión, es el mejor punto de partida a la hora de organizar la ruta.

Tras un buen rato de charla con el responsable de la Asociación, confirmamos nuestra primeriza idea de que el camino francés sería el más adecuado dada nuestra situación.

Al ser el más popularmente conocido, era el que contaba con una mejor accesibilidad.

Sin embargo, nos advirtieron que no todo el tramo tradicional estaría adaptado para su paso en silla de ruedas, por lo que tendríamos que hacer algunos tramos por donde transitan las bicicletas, es decir, por carretera.

Ir por una carretera tiene que estar bien siempre y cuando vayas en bicicleta, claro está.

Pensamos que no sería muy atractivo hacer recorridos a pie por una zona de tránsito de coches y camiones, además de que resultaría bastante más aburrido y menos emocionante al mismo tiempo.

Lo teníamos claro, ¡queríamos hacer lo mismo que el resto de peregrinos!

Así que, sin más dilación, en cuanto tomamos las vacaciones de Semana Santa cogimos el coche y pusimos rumbo a tierras gallegas.

 

La puesta en ruta

Como únicamente disponíamos de unos 8-9 días para hacer el camino, tuvimos que ajustar nuestro limitado tiempo al itinerario.

Todo esto teniendo en cuenta que perderíamos unos 3 días entre la ida y vuelta, ya que pararíamos en Madrid para evitar hacer todo el trayecto en coche del tirón, y asimilando que nuestro ritmo caminando sería inferior a la media.

Así pues, decidimos comenzar nuestra ruta desde Mélide, a unos 54 kilómetros de Santiago.

Realmente el número no impresiona tanto, pero hay que tener en cuenta que nunca antes habíamos hecho algo similar juntos, ni tampoco nos habíamos preparado físicamente para la ocasión. Íbamos a lo que surgiese.

Queríamos probar la experiencia y, en caso de que nos gustase, ya habría tiempo de repetir más adelante, con mayor tranquilidad.

Se me ha pasado comentar que no íbamos solos. ¿Cómo se me ha podido pasar algo tan relevante?

Alicia, como estaba claro, no quería perderse esta oportunidad de repetir la experiencia de hacer El Camino, así que para nada lo dudó. Su madre y abuela también decidieron acompañarnos. Para nada habría sido igual la experiencia si ellas no nos hubieran acompañado y ayudado durante todo el camino.

Una vez en Mélide, la idea era dejar el coche aparcado allí, hacer los 54 kilómetros hasta Santiago y ya regresar tranquilamente en autobús para recoger el coche y volver a casa.

Según nuestros cálculos, pensamos que necesitaríamos de al menos cinco días para completar el itinerario, sin embargo, conseguimos llegar a Santiago con un día de antelación.

La atalaya de Monte do Gozo, situada a 4,5 kilómetros y medio de la Catedral de Santiago, suele ser la última parada de cualquier peregrino. Un último lugar dónde descansar las piernas y pasar noche antes de la ansiada llegada a la ciudad.

Llegamos a Monte con unos 15 kilómetros caminados ese día, pero nuestras fuerzas nos permitieron seguir adelante y llegar a Santiago antes de lo previsto.

Misión cumplida.

Mi objetivo con este artículo no es contarte el viaje etapa por etapa, sino compartir contigo la experiencia vivida y las lecciones aprendidas.

 

Camino de Santiago 2

 

Lo que El Camino nos enseñó

#1 El primer paso marca el camino.

Lo realmente difícil de cualquier aventura no es llevarla a cabo, sino tomar la decisión de hacerla. 

Cuando planeamos salir fuera de nuestra zona de confort, el mundo a nuestro alrededor parece más retorcido y complicado. El miedo a lo desconocido nos empieza a invadir. Se empieza a activar la parte del cerebro que, con la idea de protegernos, nos persuade con la intención de hacernos cambiar de idea y mantenernos dentro de nuestra zona de seguridad.

Tras este viaje aprendí que lo verdaderamente complicado es lanzarse a la piscina.

Cierto es que no nos encontrábamos delante de un super reto, con cientos de kilómetros y semanas de ruta. Lo nuestro era algo más light.

Sin embargo, conforme íbamos avanzando metros eramos más conscientes de que podríamos estar así por más de 4 días.

No importa el calibre del reto. A mayor dificultad, mayor será la recompensa.

Al fin y al cabo, en caso de que todo saliese mal, lo único que hubiéramos tenido que hacer hubiese sido coger el coche y regresar a casa.

Pero todo esto no parece tan sencillo hasta una vez tomada la decisión y puesto el primer pie sobre tierra firme.

 

Camino de Santiago

 

#2 En las personas está la esencia.

Muchas personas toman la decisión de hacer El Camino de Santiago con la idea de evadirse de la rutina, intimar con la naturaleza y desconectar de todo lo material por una temporada. Hay peregrinos que incluso tratan de evitar toda posibilidad de socializar.

Pero nosotros descubrimos que lo realmente interesante de hacer El Camino es justo lo contrario: conocer gente.

Es posible que el hecho de que mi hermano fuese sobre la silla de ruedas facilitase la tarea de conocer gente nueva. De hecho, en ningún momento tuvimos la necesidad de ser nosotros quienes iniciásemos una conversación. No por nada, sino porque apenas terminábamos de hablar con alguien y ya estábamos conociendo a un nuevo peregrino.

Historias que descubríamos mientras caminábamos, como la de Ionut Preda, atleta paralímpico que perdió su pierna en un accidente de tráfico.

Ionut había montado su particular puestecito de sellos junto a un riachuelo. La localización no fue fruto de la casualidad, ya que, cada mañana, llegaba a primera hora y se posicionaba a la espera de echar una mano a quien necesitase cruzar el río, al mismo tiempo que se promocionaba como atleta paralímpico.

También nos marcó la familia de los Matt. Una pareja australiana que no dudó en entablar conversación con nosotros en cuanto se cruzaron nuestros caminos.

Matt y su mujer, tenían un hijo con parálisis cerebral a quien no habían podido traer con ellos a hacer el camino. Siempre estuvieron pendientes de nuestro paso y nos recibieron con los brazos bien abiertos en nuestra llegada a Santiago, al igual que otros muchos peregrinos.

Los albergues se convertían en el punto de encuentro de decenas de caminantes.

El lugar ideal para intercambiar historias, ánimos y alguna que otra tirita.

 

Peregrinos Camino de Santiago

 

#3 La magia de las pequeñas cosas.

Viviendo esta experiencia viajera también aprendimos a apreciar más el valor de las pequeñas cosas.

El no tener responsabilidad más que la de caminar, convertía todo como en una especie de cuento de hadas.

Cuando nos apetecía, parábamos unos minutos para deleitarnos con el paisaje; nos relajábamos comiendo alguna pieza de fruta que los humildes lugareños dejaban en el camino a disposición de los peregrinos; o nos deteníamos a echar unas cuantas fotos. Tan sólo teníamos que preocuparnos de nosotros mismos, de disfrutar cada momento.

Con este tipo de experiencias aprendes a valorar lo inmaterial sobre lo material. Te das cuenta de que no necesitas tanto para vivir tu vida intensamente. 

Empiezas a descubrir el significado de la palabra libertad cuando te das cuenta que madrugar no cuesta tanto mientras estás haciendo algo que realmente vale la pena para ti.

Durante nuestra rutina diaria, apenas tenemos tiempo (o más bien ganas) de hablar con quien tenemos sentado a nuestro lado en el autobús.

Mientras caminábamos, un simple “¡Buen camino” era la excusa perfecta para iniciar una conversación, y entonces no daba tanta pereza o vergüenza hablar con desconocidos.

 

Camino de Santiago

 

Volver a caminar

Tras regresar de Santiago, Alicia, Juan Luis y yo sabíamos que había que repetir experiencia.

No sabemos exactamente cuando, ni qué camino cogeremos, lo que sí tenemos claro es que será antes de que me vaya a vivir a Tailandia el año que viene.

Da igual que vayas en silla de ruedas, en bicicleta, andando o a pata coja; sólo, o acompañado; el Camino de Santiago es una experiencia que deberías vivir al menos una vez en la vida.

Además, la excusa de no tener dinero no te sirve en esta ocasión, ya que pocas experiencias existen tan low cost como ésta.

Tan sólo necesitas una pequeña dosis de motivación y, por supuesto, tomar la decisión.

¡Ya sabes que este es el paso más difícil!

Así que si aún no te has animado tras leer el artículo, te dejo con este cortito video que resume estupendamente nuestro paso por Santiago.

Espero que lo disfrutes tanto como lo he disfrutado yo:

 

 


¡Ahora es tu turno!

¿También has hecho el Camino de Santiago? ¡Cuéntame tu experiencia en los comentarios!

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¡Que tengas una gran semana!

PD: Si tú también tienes pensado hacer el camino en silla de ruedas, no dudes en escribirme y estaré encantado la parte práctica de toda esta historia 😉

28 comments

  1. Eso si que es un viaje de los que te marcan!

    Hay un grupo llamado Wheels & wheelchairs en el que patinadores acompañamos a personas en silla de ruedas y nos lo pasamos pipa, depende de la movilidad de cada uno a algunas sillas se le puede enganchar un aparato que hace que se levanten las dos ruedas frontales y que quede solo la rueda del aparato, que también lleva manillar y freno, sé que me explico fatal pero si quieres te mando los links para que lo veas.

    Cuando has dicho lo de los problemas en aquel tramo de carretera se me ha venido a la cabeza, podéis planteároslo para el próximo viaje, o igual podéis formar un grupo similar en Granada, que sé que tenéis una comunidad buena de patinadores!

    Si quieres más info escríbeme 😉

    • Oliver
      Author

      ¡Hola Vero!

      Muchísimas gracias por animarte a dejar tu comentario y por tu magnífico sugerencia. ¡Suena genial ese proyecto!

      Afortunadamente, mi hermano se desplaza en su día a día en una silla eléctrica, lo que le da una mayor autonomía. Realmente la última vez que utilizamos la silla manual fue el año pasado, en el Camino de Santiago.

      Nos planteamos la posibilidad de hacer El Camino con silla eléctrica, pero como he dicho en el artículo, esto nos habría obligado a hacer todo el recorrido por carretera, a no ser que deseásemos cargarnos los amortiguadores de la silla, jejeje.

      En cuanto a los patinadores, personalmente es una tarea pendiente, ya que soy bastante pésimo sobre ellos jajaja.

      Gracias de nuevo Vero, te mando un fuerte abrazo 😉

      Oliver.-

    • rebeca

      Ole y ole! …que merito tenéis los dos, yo vengo de hacer el camino portugués desde valenca do Miño y me quito el sombrero …..que valientes…..a mi había cuestas k me dolían hasta las pestañas ,pero es lo mejor que e hecho en mi vida un experiencia única y maravillosa a la que conoces a gente estupenda…..ojala hubiéramos coincidido….un abrazo a los dos muy grande

  2. Como fisio, como viajero, como español (y a la vez, como extranjero), como humano con un miocardio que guarda también emociones a parte de contracciones cíclicas que nos mantienen con vida…. Como todo eso os digo: GRANDE. ¿Qué digo? GRANDÍSIMO Juan Luis. Y grandísimos su hermano y la novia de su hermano y la madre que los parió a los dos!!

    Qué emoción de post y que experiencia más bonita compartida.

    Un abrazo, amigo!!

    • Oliver
      Author

      ¡Tú si que eres un grande Dani! No imaginas la alegría que me ha dado leer tu comentario 🙂

      Cuajamos demasiado bien aquel fin de semana, espero que la llama de esta bonita relación que empezamos nunca se ahogue 😛

      ¡Un fuerte abrazo!

  3. Gran demostración de fuerza en todos los sentidos. Sin duda el peor obstáculo son los miedos y dudas. Y para los despistadillos, el derecho a desayuno, comida y cena gratis en Compostela está todavía vigente. El Hostal dos Reis Católicos sigue teniendo como tradición hospitalaria el servir diez desayunos, diez comidas y diez cenas totalmente gratis.
    Eso sí, como requisito el peregrino debe haber presentado anteriormente la credencial de haber completado el Camino y estar entre los diez primeros en llegar.

  4. Oliver
    Author

    ¡Hola!

    Muchas gracias por la información, nos habría venido de perlas una vez llegamos a Santiago. Eso sí, creo que no llegamos entre los diez primeros jeje.

    Un saludo,
    Oliver..-

  5. Lidia

    Hola el domingo 21 de junio me voy hacer el camino con mi hija de parálisis cerebral en silla de ruedas estoy un poco asustada por que como vosotros tampoco me he preparado bien voy un poco a ciegas llevo las dos sillas la eléctrica y la manual pensé que la eléctrica si podía ir por caminos que me aconsejas o ir con la manual es que no se como estarán los caminos .gracias.

  6. Oliver
    Author

    ¡Hola Lidia!

    En primer lugar quiero darte la enhorabuena por haberte animado a vivir esta experiencia junto a tu hija, ¡no os arrepentiréis, lo prometo!

    El tema de la silla eléctrica está un poco complicado. La mayoría de camino son de tierra, por lo que la lluvia podría dificultar el paso de la silla en algunos tramos. Además, hay zonas con desniveles que podrían complicar la tarea.

    Nosotros hicimos todo el camino con la silla manual, ya que nos parecía más emocionante que si fuésemos todo el trayecto con la eléctrica. Para quitaros peso, podéis contratar un servicio de taxi que, por muy poco dinero, puede transportaros vuestras mochilas hasta el próximo albergue.

    De todas formas, la decisión de hacerlo con silla manual o no, debe ser algo que tenéis que decidir entre vosotras. Pensar que no será fácil, pero sabed también que la recompensa será todavía mayor, para ambas. Sino, tal y como comento en el artículo, podéis hacer los tramos más complicados por la ruta que siguen los ciclistas, que suelen estar la mayor parte de tramos asfaltados. Eso sí, seguramente sea más aburrido al no estar en contacto con otros peregrinos.

    Mi consejo es que paséis por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de vuestra ciudad y les comentéis vuestro caso. Ellos serán quienes mejor puedan aconsejaros sobre qué hacer y cómo plantear el viaje.

    De todas formas, cualquier duda que tengas o tema que quieras consultarme, no dudes en escribirme un e-mail o enviarme un menaje privado a través de Facebook, será todo un placer ayudaros 😉

    Un fuerte abrazo,
    Oliver.-

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  9. Madre mía, que llorera leyendo tu post, me parece algo increible la verdad, que fuerza de voluntad, os mando un beso muy fuerte, habeis sido muy valientes : )

    • Oliver
      Author

      ¡Jo muchas gracias por tu comentario Sandra!

      ¿Pues sabes que este verano tenemos pensado repetir la experiencia? ¿Y esta vez por un mes de duración?

      Atenta al blog porque en unos meses contaré más al respecto 🙂

      Un auténtico placer tenerte por el blog Sandra. ¡Un abrazo!

  10. Maria

    Hola queremos hacer el camino santiago varias personas e silla de ruedas, me puedes decir sitios para alojarnos y rutas perparados para silla de ruedas!

    • Oliver
      Author

      ¡Hola María! Bienvenida al blog 😀

      Mi primer consejo es que contactes con la Asociación de Amigos del Camino de tu ciudad para que os aconsejen acerca de la ruta y todas las opciones que tenéis. El tema de la discapacidad es más delicado de organizar ya que, en función de cada persona, habrá que atender unas necesidades u otras de viaje.

      En cuanto al alojamiento no deberíais tener mucho problema. Los albergues cuentan con habitaciones adaptadas discapacitados, tanto públicos como privados. Lo único deciros que, en caso de que vayáis en grupo, aviséis con antelación al albergue para que sepan de vuestra llegada.

      Cualquier duda más específica que os pueda surgir, ya sabéis dónde encontrarme.

      ¡Un fuerte abrazo María!

  11. IRENE

    Hola, quiero hacer el camino de santiago con mi hijo que tambien va en silla de ruedas, tiene 10 años, y tresmantrimonios más con niños. La idea sería hacer unos 100-120 km. Que ruta me recomendarias, teniendo en cuenta el tema de la silla de ruedas?

    Un abrazo

    • Oliver
      Author

      ¡Hola Irene!

      Antes de nada decirte que me alegro muchísimo de que hayáis tomado la decisión de hacer El Camino con vuestros nenes. Va a ser una experiencia fascinante que quedará por siempre en vuestra memoria. Contad desde ya con mi admiración 🙂

      Cuando realicé parte del camino, partí de la ciudad de Melide, caminando durante 5 días hasta llegar a Santiago. Este verano repetiremos la experiencia, aunque en esta ocasión la aventura se alargará un mes. Hicimos, y volveremos a hacer, el camino francés por ser el más turístico. Lo que se traduce en mayor número de albergues y facilidades a la hora de tratar con personas discapacitadas.

      Mi consejo es que paséis por la Asociación de Amigos del Camino de vuestra ciudad y les comentéis vuestro caso particular. Ya sabes que esto de la discapacidad es un mundo y lo que para uno es viable, para otro no lo es. Escoger una ruta u otra dependerá de las necesidades específicas de cada chico, ¡así como de las fuerzas y ganas de superar obstáculos de los padres!

      Nosotros hicimos el camino francés, siguiendo la ruta que hacen todos los peregrinos de a pie. Otros, por ejemplo, al no poder con los obstáculos y baches del camino, deciden seguir la ruta ciclista, realizando ciertos tramos por carretera.

      ¡Mucho ánimo y enhorabuena por esta iniciativa!

      Un fuerte abrazo.

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  13. Hola buenos dias somos una asociación de personas con discapacidad fisica de Navarra, Estamos pensando hacer el camino de santiago pero tenemos varias dudas sobre la accesibilidad de las etapas y necesitamos que nos asesoren un poco. Por favor si puedes ponte en contacto con nosotras en el correo social@amimet.com

    Un saludo y gracias!

    • Oliver
      Author

      ¡Hola Berta!

      Por el momento poco puedo hacer por vosotros, aunque tengo que deciros que en septiembre volveré a repetir este viaje junto a mi hermano Juan Luis, esta vez partiendo de Roncesvalles y respaldados por un proyecto que saldrá a la luz el próximo miércoles: “Camino Sin Límites”

      Nuestra intención es hacer los 800 kilómetros del Camino Francés siguiendo la ruta tradicional, evitando en la medida de lo posible rutas alternativas por carretera, la cual se ven obligadas a tomar muchas personas con movilidad reducida por falta de accesibilidad.

      Durante los casi dos meses que pasemos caminando grabaremos y publicaremos a diario en redes sociales nuestros avances, compartiendo en vídeo todo nuestro viaje casi en directo y dando a conocer las dificultades que este tipo de personas enfrentan día a día.

      Hasta el miércoles no tendremos la web disponible (www.caminosinlimites.com), así que si quieres más información bien puedes escribirme un correo a info@olivertrip.com o echar un ojo a las publicaciones que hemos ido haciendo en Facebook o Youtube.

      ¡Un fuerte abrazo!

  14. eva

    Hola a todos, decirte que me ha gustado vuestra historia, llenadonos de fuerza para nuestra aventura, y que mi marido y yo, lo vamos a hacer con una amiga en silla de ruedas desde Sarria, la verdad es que me asusta un poco pero las ganas son mas fuertes.

    Tambien buscando por internet he encontrado una pagina de correos http://www.elcaminoconcorreos.com/es/transporte-mochilas.php , que esta muy bien porque por 4 euros diarios te lleva la mochila de albergue, hotel…… hasta el siguiente albergue , hotel….lo cual nos facilitara el camino.Espero os sirva de ayuda.

    Buen camino!!!!

  15. Anonimo

    Yo lo acabo de hacer, tanvien en silla (con mis primos, mi hermano y mis tios) y hizimos los ultimos 40 KM del camino, sin pasar por carretera, y toda la gente ayudaba un monton.
    És una experiencia que se ha de hacer como minimo una vez en la vida, y que me marcara durante toda la vida.

    • Oliver
      Author

      ¡Enhorabuena por tal hazaña! Estoy convencido que habrá sido toda una aventura. Si no lo sabes, mi hermano y yo volvemos a la carga en septiembre, haciendo esta vez los 800 kilómetros del Camino Francés. Aquí tienes la web por si quieres saber más sobre el proyecto.

  16. El Camino sin límites ya se había fraguado años atrás… que bonita iniciativa!! Sólo decirte que en estos días que hicimos el camino os hemos tenido muy presentes (a veces decíamos Oliver y Juanlu cómo harían este tramo???) Os deseamos toda la suerte del mundo. Buen camino!! y a seguir luchando por un mundo mejor!! 🙂

  17. Hola Oliver!!
    Soy profesor del Colegio Sagrado Corazón de Maracena, creo que te acordarás de nosotros!!!
    Quería desearos mucha suerte en vuestra aventura e invitarte a que cuando volváis compartierais vuestra experiencia con nosotros.
    Este año los alumnos de 4 ESO van hacer el Camino en el mes de junio y estarían encantados de conoceros.
    Un fuerte abrazo y BUEN CAMINO!!!!

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